El Papa alienta la contribución de los movimientos a un renovado impulso evangelizador

En un mensaje dirigido por el cardenal Sodano al primer encuentro de estas realidades en América Latina

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CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 10 marzo 2006 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha transmitido su saludo al primer encuentro de movimientos y nuevas comunidades en América Latina para alentar la contribución de estas realidades eclesiales a dar un nuevo impulso a la evangelización.



Al dirigirse a las 180 personas congregadas en Bogotá, «el Santo Padre los alienta a compartir fraternalmente la riqueza de su propia espiritualidad y experiencia, con el fin de contribuir a dar cada vez mayor vigor a la vida cristiana en esa parte del mundo en la cual la Iglesia tiene puestas tantas esperanzas».

Entre los presentes en la reunión, 122 pertenecen a 45 movimientos y nuevas comunidades, 32 son obispos, mientras que el resto representan al Consejo Pontificio para los Laicos y al Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), instituciones que han convocado esta iniciativa.

Entre los objetivos de esta cita está el de preparar la quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe que inaugurará Benedicto XVI en mayo de 2007, en Aparecida (Brasil).

Inspirándose en el argumento de ese decisivo acontecimiento para la vida de la Iglesia en el «continente de la esperanza», este encuentro de movimientos tiene por lema: «Discípulos y misioneros de Jesucristo hoy».

La misiva, enviada en nombre del Papa por el cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado, reconoce que el esfuerzo de las nuevas realidades eclesiales «por revitalizar la conciencia del compromiso bautismal y el anhelo de vivir intensamente la vocación a la santidad que se deriva, es siempre un aporte esencial para la vida de la Iglesia».

«Además, sus carismas, métodos pedagógicos, estilos de apostolado o proyección misionera, acrecientan una tradición evangelizadora tan abundante en iniciativas y testimonios ejemplares», sigue reconociendo el mensaje pontificio.

«Como buenos discípulos, los movimientos y comunidades están llamados a ser igualmente testigos y misioneros del mensaje recibido, tendiendo una mano amiga a otras personas, para que también ellas descubran a Cristo», explica el cardenal Sodano en su mensaje.

Según el purpurado italiano, «el discípulo y el misionero saben que sólo son unos "pobres siervos", cuyo mayor gozo es servir al Señor y colaborar orgánica y fielmente dentro de la misión encomendada por Cristo a su Iglesia».

Por este motivo, recuerda lo que dijo Benedicto XVI en Colonia, en su homilía del 21 de agosto: «La espontaneidad de las nuevas comunidades es importante, pero es asimismo importante conservar la comunión con el Papa y con los obispos. Son ellos quienes garantizan que no se están buscando senderos particulares, sino que se está viviendo a su vez en aquella gran familia de Dios que el Señor ha fundado con los doce Apóstoles».

Por eso, sigue aclarando el mensaje pontificio, «el tan recordado Papa Juan Pablo II insistía en que todos se integraran con humildad en la vida de las Iglesias locales, en las estructuras diocesanas y parroquiales, en las que manifiestan los diversos modos de asociarse y expresarse».

La misiva concluye manifestando «la esperanza de la Iglesia de que los movimientos y nuevas comunidades contribuyan a dar un renovado impulso a la evangelización de todos los sectores de la sociedad, del mundo del trabajo y de la familia, de la cultura y de la educación y, en fin, en todos aquellos campos en que se desarrolla la vida de los hombres de hoy, en circunstancias tantas veces poco favorables para una existencia cristiana íntegra y profunda».