El Papa anuncia a sorpresa el nombre de siete nuevos cardenales

Los dos purpurados «in pectore» proceden de Ucrania y Letonia

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CIUDAD DEL VATICANO, 28 enero 2001 (ZENIT.org).- Juan Pablo II ha vuelto a sorprender al anunciar este mediodía que en el próximo consistorio creará a cinco nuevos cardenales. Al mismo tiempo reveló el nombre de los dos purpurados que hasta ahora había mantenido en secreto.



Los siete cardenales designados se añaden de este modo a la lista de 37 nuevos purpurados que el pontífice anunció el domingo pasado. Todos juntos recibirán la birreta cardenalicia el próximo 21 de febrero, en el octavo consistorio de este pontificado (Cf. Zenit, 21 de enero).

En la lista de nuevos cardenales, que el mismo obispo de Roma leyó desde la ventana de su biblioteca que da a la plaza de San Pedro, con rostro sonriente, se encuentran dos obispos alemanes, dos ucranianos, uno de Sudáfrica, uno de Bolivia, y uno de Letonia.

El pontífice comenzó revelando los nombres de los dos cardenales que se había reservado «in pectore» (es decir, en secreto) en el consistorio del 21 de febrero de 1998.

Se trata de Marian Jaworski, arzobispo de Lvov de los Latinos (Ucrania), de 74 años, líder de los católicos de rito latino de ese país. Jaworski, agudo teólogo y hombre de gran espiritualidad, es arzobispo latino de Lviv desde 1991 y es amigo personal de Karol Wojtyla desde que eran jóvenes sacerdotes. Cuando viene a Roma se aloja en el piso superior al apartamento del Papa.

El otro nombre de los cardenales in pectore es el del arzobispo de Riga, Janis Pujats. En él, Juan Pablo II honra a Letonia, país de menos de dos millones y medio de habitantes, en los que sus 400 mil católicos mantuvieron la fe a pesar de la anexión a la Unión Soviética y las persecuciones que de ella se derivaron. Cumplirá 71 años el próximo mes de noviembre. Es sacerdote desde 1951 y gobierna la diócesis de Riga desde hace una década.

Los nombres de estos dos arzobispos no han aparecido en ninguno de los artículos que la prensa ha escrito en los últimos dos años haciendo cavilaciones sobre los posibles nombres de los cardenales «in pectore» de Juan Pablo II.

Pero la gran sorpresa vino después, cuando el Santo Padre explicó que el domingo pasado también tenía «in pectore», en el corazón, el nombre de otros obispos que hoy designó como cardenales. Explicó que «por razones diversas» (que no mencionó) no había hecho público su nombre la semana pasada.

El primero de esta lista de «cardenales sorpresa» es otro ucraniano, quien es también arzobispo de Lvov, pero de los católicos de rito oriental (greco-católicos), que sufrieron las persecuciones más duras por parte de Stalin. Se trata de Lubomyr Husar. Precisamente el Papa había anunciado el consentimiento a su nombramiento el viernes pasado (Cf. Nuevo líder para los greco-católicos de Ucrania).

Husar es el único de los 44 cardenales designados sobre el que el Papa ha querido hacer un comentario personal al anunciar su nombre. «En su persona, al igual que en la de los prelados antes mencionados --explicó--, trato de honrar las respectivas Iglesias que, especialmente en el curso del siglo XX han sido duramente probadas y han ofrecido al mundo el ejemplo de tantos cristianos y cristianas que han sabido testimoniar su fe entre sufrimientos de todo tipo, culminados frecuentemente con el sacrificio de la vida».

Husar sustituye al cardenal Miroslav Ivan Lubachivski, fallecido a la edad de 86 años el pasado 14 de diciembre, quien se convirtió en el líder del renacimiento de los greco-católicos después de que esta Iglesia recuperara la libertad en tiempos de la Perestroika de Mijaíl Gorbachov.

El anuncio de los dos nuevos cardenales ucranianos tiene lugar cinco meses antes de que el Papa emprenda una peregrinación a ese país ex soviético a donde irá, como explicó el pasado 25 de enero, a promover el diálogo ecuménico con la Iglesia ortodoxa.

Entre los futuros cardenales anunciados hoy por el Papa se encuentran dos arzobispos del sur del mundo, uno de Bolivia y otro de Sudáfrica. El primero es el arzobispo de Santa Cruz de la Sierra y presidente de la Conferencia Episcopal de Bolivia, monseñor Julio Terrazas Sandoval, de 64 años, con quien aumenta a once el número de cardenales de América Latina que serán creados en el próximo consistorio.

El segundo es monseñor Wilfrid Fox Napier, arzobispo de la diócesis de Durban, en Sudáfrica, quien cumplirá 60 años en marzo. Napier, religioso franciscano, fue presidente de la Conferencia de Obispos de Sudáfrica en los decisivos años en los que el país abolió el apartheid (1987-1994), justamente cuando Nelson Mandela se convertía en el primer Presidente negro de la República Sudafricana. Durante todo ese tiempo, el obispo fue uno de los grandes heraldos en el país de los derechos humanos. Desde 1998 fue nombrado por Juan Pablo II consultor de la Congregación vaticana para la Evangelización de los Pueblos.

Por último, el Papa nombró a dos cardenales alemanes. Destaca, ante todo, monseñor Karl Lehmann (64 años), obispo de Maguncia y presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, quien en los últimos años ha sometido a Juan Pablo II la delicada cuestión de la ayuda que ofrecían los consultorios católicos en el sistema público a la mujeres encintas que piensan abortar. Estos centros entregaban un certificado que se convertía, indirectamente, en el requisito necesario para que las mujeres pudieran abortar de manera despenalizada. Esta práctica suscitó dudas entre los católicos, por lo que el presidente del episcopado alemán decidió someter a consulta el tema a la Santa Sede.

Al nombrar cardenal a monseñor Lehmann el Papa hace un reconocimiento de la obediencia que le han profesado los obispos de ese país que han aceptado sus disposiciones, a pesar de que algunos consideraban que era necesaria la presencia de la Iglesia en el sistema público para salvar al mayor número de vidas posible.

El otro prelado alemán que recibirá la púrpura cardenalicia es monseñor Johannes Joachim Degenhardt (74 años), arzobispo de Paderborn, quien en los últimos años ha dado testimonio público de cercanía al magisterio de Juan Pablo II, manteniendo una postura sumamente clara en defensa de la vida de los más inocentes.

Es la primera vez que este Papa anuncia los nombres de un consistorio en dos ocasiones. Al hacerlo este mediodía, él mismo reconoció que de este modo se sobrepasa ampliamente el número máximo de 120 cardenales electores (menos de 80 años) establecido por Pablo VI. De hecho, a partir del próximo 21 de febrero la Iglesia contará con 135 posibles participantes en un cónclave.