El Papa beatificará el domingo a la evangelizadora del mundo obrero

Juana María Condesa Lluch, fundadora de las Esclavas de María Inmaculada

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MADRID, 17 marzo 2003 (ZENIT.org).- El próximo domingo, 23 de marzo, Juan Pablo II beatificará en la Basílica de San Pedro de el Vaticano a la española Juana María Condesa Lluch, fundadora de la Congregación de las Religiosas Esclavas de María Inmaculada.



A la celebración asistirán más de 1000 peregrinos valencianos, y los padres y la hermana del joven curado milagrosamente por la intercesión de la religiosa.

El milagro que se atribuye a la intercesión de Juana María Condesa es la curación «de forma inexplicable» de Joaquín Auñón Magán, tras sufrir un accidente de tráfico en 1990. La aprobación del milagro fue hecha pública por la Santa Sede el 5 de julio de 2002.

Juana Condesa Lluch nació en Valencia en 1862, en el seno de una familia acomodada, y creció en un ambiente de profunda religiosidad. A los 14 años ingresó en la orden carmelita seglar y un poco más tarde solicitó ser admitida en la Archicofradía Teresiana, de la que muy pronto fue nombrada secretaria general.

A los 18 años proyectó crear una institución religiosa que proporcionase atención a las mujeres obreras, «marginadas en la sociedad valenciana del siglo XIX».

Tras algunos reparos iniciales, el entonces arzobispo de Valencia monseñor Antolín Monescillo le permitió abrir en 1862 una casa de acogida en Valencia para las mujeres obreras que se desplazaban de los pueblos de alrededor para trabajar en las fábricas. Esta casa pretendía ofrecer a las obreras unas condiciones de vida dignas, con una formación humana y cristiana.

En 1884 Juana Condesa Lluch fundó las religiosas Esclavas de María Inmaculada, consiguiendo la aprobación en 1892. En 1895 Juana hizo la profesión temporal junto con las primeras hermanas y en 1911 la profesión perpetua.

Las palabras de la Virgen «He aquí la esclava del Señor, hágase en mi, según tu palabra» se convirtieron en clave de espiritualidad y en su estilo de vida, hasta el punto de definirse como «esclava de la Esclava del Señor» y de dar nombre y significatividad a la Congregación fundada por ella.

Uno de los Teólogos Consultores al estudiar sus virtudes dijo de la religiosa española que fue una «mujer bíblica, llena de coraje en las elecciones y evangélica en las obras».

Además de su presencia en España, las Esclavas de María Inmaculada se encuentran actualmente en muchos países de América Latina y de Europa.

El carisma de la congregación es la evangelización en el mundo del trabajo, aunque su preocupación por las mujeres se ha extendido al mundo obrero en general y a la acogida de inmigrantes.

Junto a Juana María Condesa, el Papa beatificará también a otra española, la almeriense Dolores Rodríguez Sopeña, fundadora del Instituto religioso Catequista Dolores Sopeña; al sacerdote diocesano francés Pierre Bonhomme, fundador de la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora del Calvario; a un padre de familia húngaro, Laszlo Batthyany-Strattmann; y a una religiosa misionera suiza, María Caridad Brader.