El papa calentó los corazones en la Plaza de S. Pedro a pesar del frí­o invernal

Recordó el mensaje de esperanza de la Navidad y que Dios se fí­a de nosotros. Saludó ampliamente a los presentes antes y después. Sujetó la copa del equipo S. Lorenzo

Ciudad del Vaticano, (Zenit.org) Rocío Lancho García | 972 hits

Queda tan solo una semana para que los cristianos celebren la Navidad y esta mañana el santo padre ha querido dedicar la catequesis de la audiencia general al nacimiento de Jesús, "fiesta de la esperanza, que supera la incertidumbre y el pesimismo" y ha recordado que "la razón de nuestra esperanza es esta: Dios está con nosotros y se fía de nosotros". El santo padre ha insistido en que Jesús es Dios con nosotros y ha pedido a los fieles presentes que lo repitan en voz alta "¡Jesús es Dios con nosotros!" se ha podido escuchar con fuerza en la plaza.

El santo padre y los peregrinos cada miércoles están desafiando a las bajas temperaturas y la plaza de San Pedro se sigue llenando y la alegría y la cercanía del papa Francisco se puede ver en cada gesto, cada beso y cada abrazo. Hoy se ha bajado en un par de ocasiones del jeep durante el recorrido previo a la audiencia, y en una de ellas se ha parado a beber mate con unos peregrinos argentinos. Durante la más de media hora que el papa pasa por los pasillos de la plaza antes de comenzar la audiencia, se podían escuchar las voces que gritaban "auguri" al papa para felicitarle por su 77 cumpleaños, que celebró ayer.

Esta será la última audiencia general de este año, y según los datos ofrecidos por la prefectura de la Casa Pontificia, en las 30 audiencias generales del papa Francisco se han repartido 1.548.500 billetes.

Al finalizar la audiencia, el santo padre ha tenido la ocasión de saludar a la delegación del equipo de fútbol San Lorenzo, del que él es socio y que el domingo pasado ganó el campeonato. Francisco ha podido charlar unos instantes con ellos y ha sostenido la copa entre sus manos. Por su parte, los jugadores le han regalado una camiseta del equipo en la que se podía leer "Francisco Campeón". Han viajado hasta Roma, Matías Lammens, Marcelo Tinelli, Hernán Etman, Damián Vázquez, Bernardo Romeo, Sebastián Torrico y Mauro Cetto.

En el resumen de la catequesis que el santo padre hace en español ha dicho: "queridos hermanos y hermanas. Cercanos ya a la Navidad, les propongo hoy una reflexión sobre el nacimiento de Jesús como expresión de la confianza de Dios en el hombre y fundamento de la esperanza del hombre en Dios. El Verbo no se ha encarnado en un mundo ideal, sino que ha querido compartir nuestras alegrías y sufrimientos, y demostrarnos así que Dios se ha puesto de parte de los hombres, con su amor real y concreto. Y nos «regala» una energía espiritual que nos sostiene en medio de las luchas y fatigas de cada día. La Navidad nos puede ayudar a pensar dos cosas: La primera es que, en su natividad, Dios se abaja, se hace pequeño y pobre. Por eso, si queremos ser como Él, no podemos situarnos por encima de los demás, sino que hemos de ponernos a su servicio, ser solidarios, especialmente con los más débiles y marginados, haciéndoles sentir así la cercanía de Dios mismo. La segunda: ya que Jesús, en su encarnación, se ha comprometido con los hombres hasta el punto de hacerse uno de nosotros, el trato que damos a nuestros hermanos o hermanas se lo estamos dando al mismo Jesús. Recuerden que «quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve» su herma­no, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve".

Al concluir estas palabras ha saludado "cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España, México, Argentina y otros países latinoamericanos. De manera especial, ha saludado al equipo de fútbol de San Lorenzo "que acaba de salir campeón el domingo pasado y ha venido a traer la copa."

Así, el papa ha confiado a todos ellos a "la protección maternal de María, Madre de Dios y Madre nuestra. Que ella los cuide y los llene de alegría y de paz. Muchas gracias".

Al finalizar la catequesis, el santo padre ha bajado como cada miércoles, a saludar a los enfermos de las primeras filas para hablar largo rato con ellos y darles su bendición.

Texto completo de la audiencia