El Papa canoniza a Simón de Lipnica presentando su entrega de vida al prójimo

Franciscano polaco y «ferventísimo predicador»

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 3 junio 2007 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha canonizado este domingo al franciscano polaco Simón de Lipnica (1439-1482) proponiéndole como modelo actual de un cristiano que está dispuesto a dar la vida por los hermanos.



Llamado «predicador ferventísimo», el nuevo santo, naturalmente inclinado al estudio, frecuentó la famosa academia Jagellonica de Cracovia.

Tras la estela de la predicación de san Juan de Capistrano, ingresó en la Orden de los Frailes Menores (franciscanos), recordó poco antes del rito de canonización el cardenal José Saraiva Martins, prefecto de la Congregación vaticana para las Causas de los Santos.

En Cracovia, en aquel tiempo, el citado santo italiano entusiasmaba la ciudad, atrayendo a la vocación franciscana a muchos jóvenes. Y había fundado el primer convento, dedicado al recientemente canonizado Bernardino de Siena; por eso, los frailes menores de esa casa eran llamados por el pueblo «bernardinos».

Desde su entrada en la vida religiosa, Simón se puso al servicio de la Iglesia y de sus hermanos de comunidad. En el seno de su Orden desempeñó diversas responsabilidades.

Deseoso de rendir homenaje al inspirador de su predicación, intervino en la traslación del cuerpo de San Bernardino de Siena a la nueva basílica erigida en su honor.

El ministerio preferido por Simón –apuntó el cardenal Saraiva- fue la predicación de la palabra de Dios, por lo que se le confirió el encargo de predicador oficial de la catedral de Cracovia.

«Anunció el evangelio también con la santidad de su vida, el heroico ejercicio de las virtudes cristianas, especialmente la humildad, la pobreza y la caridad», añadió.

Fue asistiendo a los enfermos de peste como contrajo esta enfermedad, que le llevó a la muerte.

Inmediatamente fue venerado por el pueblo como fiel imitador de Cristo. El Papa Inocencio XI, en 1685, confirmó el culto que venía tributándose a Simón de Lipnica desde tiempo inmemorial.

Al último tramo de la vida del nuevo santo se refirió Benedicto XVI este domingo, en su homilía tras la canonización.

Simón de Lipnica, «gran hijo de la tierra polaca, testigo de Cristo y seguidor de la espiritualidad de San Francisco de Asís -subrayó-, vivió en una época lejana, pero precisamente hoy es propuesto a la Iglesia como modelo actual de un cristiano que –animado por el espíritu del Evangelio- está dispuesto a dedicar la vida por los hermanos».

«Así, lleno de la misericordia que sacaba de la Eucaristía, no dudó en llevar ayuda a los enfermos de peste, contrayendo tal enfermedad» que acabó con su vida, insistió en lengua polaca.

Siguiendo esta reflexión, el Papa encomendó de manera especial a la protección del nuevo santo «a quienes sufren por la pobreza, la enfermedad, la soledad y la injusticia social», y a cuantos dan su vida al servicio de cuantos sufren.

«Por su intercesión pidamos para nosotros la gracia del amor perseverante y activo, por Cristo y por los hermanos», añadió.