El Papa da las gracias todos los voluntarios del mundo

En particular, les atribuye el éxito de acogida del Jubileo

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CIUDAD DEL VATICANO, 7 ene 2001 (ZENIT.org).- Veinticuatro horas después de haber concluido el Jubileo del año 2000, Juan Pablo II quiso agradecer la labor de todos los voluntarios del mundo y en especial a los que han hecho posible la acogida en Roma durante el Jubileo.



El obispo de Roma recordó que las Naciones Unidas han proclamado el año 2001 como Año Internacional del Voluntariado. De este modo, saludó y alentó a todos los voluntarios del mundo que ofrecen gratuitamente una parte de su tiempo a través de las múltiples formas de solidaridad.

En su tradicional encuentro de los domingos con los fieles, a mediodía, con motivo de la oración mariana del «Angelus», el Santo Padre se dirigió de manera particular a los hombres y mujeres, voluntarios del Jubileo, que acababan de participar en una misa presidida por el cardenal Roger Etchegaray, presidente del Comité Central del gran Jubileo del año 2000, en la Basílica Vaticana.

Durante el año santo, los voluntarios han hecho posible la acogida de los casi 30 millones de peregrinos que ha recibido Roma.

«En vosotros, hermanos y hermanas queridos --les dijo el Papa--, veo a los casi 70 mil voluntarios, jóvenes y adultos de tantos países, que a lo largo del año jubilar han venido a esta ciudad de los apóstoles para ponerse al servicio de los peregrinos en el año santo».

En efecto, según datos proporcionados por la Agencia Romana para el Jubileo, empresa de capital público italiano, en este año 2000, 69.273 personas han ofrecido al menos quince días de su vida en este año para colaborar con la organización de acogida a los peregrinos.

Estos voluntarios, procedentes de los cinco continentes, han cubierto unos 400 eventos por un total de 47.440 misiones de servicio.

Otras 32 mil personas habían dado su disponibilidad para dar una mano a los peregrinos; ahora bien, se quedaron en lista de espera pues sus servicios no fueron necesarios.

Al dirigirse a los últimos voluntarios del Jubileo que quedaban en Roma esta mañana, Juan Pablo II añadió: «En nombre de todos los peregrinos, ¡el Papa os dice gracias! Y os desea que saquéis provecho de la experiencia vivida: al volver a vuestras casas, conservad en vuestro corazón los momentos jubilares en los que habéis participado y llevad a vuestra vida de todos los días una actitud de "voluntario", que os haga reconocer en toda persona que encontráis a un hermano al que hay que amar y servir y os lleve a convertiros, en este nuevo milenio que inicia, en constructores de la civilización del amor».

Por último, el pontífice recordó que algunas Iglesias de Oriente, según su calendario, celebraban en este día la Navidad. Subrayó que se sentía espiritualmente cercano a estos «queridos hermanos en la fe», a los que transmitió su auspicio de alegría y paz.