El Papa: «Dominus Iesus», una plataforma para el diálogo entre creyentes

Apoya totalmente la declaración de la Congregación para la Doctrina de la Fe

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CIUDAD DEL VATICANO, 1 oct (ZENIT.org).- Si Cristo es un gurú o un salvador más, entre otros muchos, como afirman algunos teólogos, entonces el martirio de los 120 santos chinos que hoy fueron canonizados por Juan Pablo II, fue una estupidez.



El pontífice no hizo la afirmación con estas palabras, pero lo dejó entender expresamente al final de la eucaristía en la que proclamó también solemnemente la santidad de otras tres grandes religiosas (la estadounidense Katharine Drexel, la sudanesa Giuseppina Bakhita, y la española del País Vasco, María Josefa del Corazón de Jesús Sancho de Guerra).

El Papa toma posición
De este modo, el Santo Padre salió al paso de la campaña de información, promovida por el diario italiano «La Repubblica», que ha encontrado eco en varios países, según la cual, Juan Pablo II no estaba de acuerdo con la publicación de la declaración «Dominus Iesus», de la Congregación para la Doctrina de la Fe, firmada por su prefecto, el cardenal Joseph Ratzinger, en la que se afirma el carácter único y universal de la salvación traída por Cristo.

«Los santos que han sido elevados hoy a la gloria de los altares nos alientan a poner la mirada en Cristo. Han vivido arraigados en la fe en Él, el Redentor de todos los hombres, el Hijo unigénito que está en el seno del Padre y lo ha revelado», explicó antes de rezar el «Angelus» ante unas 70 mil personas que desafiaron los torrentes de lluvia que azotaban en esta mañana la plaza de San Pedro.

Sin arrogancia
«Nuestra confesión de Cristo, como Hijo único de Dios, a través de quien nosotros mismos vemos el rostro del Padre --continuó aclarando el Papa--, no es un acto de arrogancia que desprecia a las demás religiones, sino un reconocimiento gozoso, pues Cristo se nos ha mostrado sin que hayamos hecho nada para merecerlo. Y Él, al mismo tiempo, nos ha comprometido a seguir dando lo que hemos recibido y a comunicar a los demás lo que se nos hada dado, pues la Verdad donada y el Amor que es Dios pertenecen a todos los hombres».

Cristo, fuente de la salvación
Recordando las palabras del primer Papa, Pedro, quien en los «Hechos de los Apóstoles» confesaba que fuera de Cristo no hay salvación, Juan Pablo II recordó que la declaración «Dominus Iesus» no hace más que seguir las huellas del Concilio Vaticano II, que no «niega la salvación a los no cristianos, sino que indica su manantial último en Cristo».

Plataforma para el diálogo
De este modo, «El documento aclara los elementos cristianos esenciales, que no obstaculizan el diálogo, sino que ponen las bases, pues un diálogo sin cimientos estaría destinado a degenerar en palabrería vacía».

Impulso al ecumenismo
El documento, publicado el pasado 5 de septiembre, ha sido criticado por algunas confesiones cristianas, pues afirma que la «única Iglesia de Cristo subsiste en la Iglesia católica». Ahora bien, el pontífice explicó hoy que «con ello no pretende expresar poca consideración por las demás Iglesias y comunidades eclesiales». Al contrario, «la Iglesia católica sufre --como dice el documento-- por el hecho de que auténticas Iglesias particulares y comunidades eclesiales, con elementos preciosos de salvación, estén separadas de ella».

«Dominus Iesus» no detiene el diálogo de la Iglesia católica con las demás religiones y confesiones cristianas, todo lo contrario: «Tengo la esperanza de que esta declaración, por la que siento un gran aprecio --concluyó el Papa--, pueda desempeñar finalmente su función de clarificación y al mismo tiempo de apertura, después de tantas interpretaciones equivocadas».