El Papa: El desafío hoy no es hablar de Cristo, sino «ayudar a verle»

Invitación a católicos, protestantes y ortodoxos

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CIUDAD DEL VATICANO, 19 noviembre 2001 (ZENIT.org).- «Ya no es suficiente hablar de Cristo», según Juan Pablo II, el gran desafío del testimonio de católicos, ortodoxos y protestantes hoy es «ayudar a la gente a verle».



Esta fue la consigna que dejó el pontífice, en la mañana de este lunes, a mil quinientos fieles greco-católicos de Ucrania, que vinieron a Roma para agradecerle la visita pastoral que el pontífice hizo a Kiev y Lvov del 23 al 27 de junio.

Guiaba la peregrinación el cardenal Lubomyr Husar, arzobispo mayor de Lvov de los ucranianos de rito oriental, quien en el encuentro con el Papa definió aquel viaje como un acontecimiento que «ha vuelto a dar esperanza no sólo al pueblo ucraniano, sino a todo el mundo eslavo», abriendo, «nuevas posibilidades para dar testimonio de Cristo en todo el territorio de la ex Unión Soviética».

Por su parte, el pontífice respondió a las palabras del purpurado lanzando a los «tres venerables» ritos (latino, bizantino, armenio) que conviven en tierras ucranianas una invitación clara: «no» a las rivalidades; «sí» al amor recíproco y al respeto de la pluralidad de tradiciones propias de la «magnífica sinfonía de la Iglesia de Cristo».

Tras recordar los duros años del régimen comunista, el Papa Wojtyla reconoció que «hoy en vuestra tierra se puede hablar libremente de Dios. Pero para el hombre contemporáneo, inmerso en el estruendo y en la confusión de la vida cotidiana, las palabras ya no son suficientes: no sólo quiere oír hablar de Cristo», sino «en cierto sentido verle».

Este desafío, aseguró el Papa, debe unir a católicos, ortodoxos y protestantes.

«Dad al pueblo ucraniano la posibilidad de ver a su Salvador», exhortó el Papa, «no esperéis a que alguien cree las condiciones favorables al compromiso y trabajo pastoral, suscitadlas vosotros mismos con creatividad y generosidad».

Pero sobre todo, concluyó, «¡testimoniad con la vida y con las obras la presencia del Resucitado entre vosotros! Es el mensaje más elocuente y eficaz que podéis dar a vuestros conciudadanos».