El Papa: El envejecimiento de la población exige apoyar a la familia

Pide políticas a favor de la maternidad y de tutela de la vida

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CIUDAD DEL VATICANO, 18 enero (ZENIT.org).- Ante el envejecimiento de la población que experimentan algunos países desarrollados, Juan Pablo II considera que «son urgentes una cultura, una política y una organización social favorables a la vida».



Al encontrarse esta mañana con los gobernantes de la ciudad de Roma y de la Región del Lazio (a la que ésta pertenece) para felicitarles por el nuevo año y agradecerles la labor realizada durante el Jubileo, el Papa consideró que, en el contexto demográfico italiano, semejante al de otros países europeos, «merecen un sincero apoyo las propuestas y las medidas a favor de la maternidad y de la tutela de vida desde su concepción hasta su ocaso natural».

«En esto se juega un desafío fundamental para nuestro futuro», advirtió el Santo Padre.

«Siento el deber de llamar vuestra atención, ante todo, ante el gran tema de la familia y el papel fundamental que desempeña para el crecimiento y la formación de las nuevas generaciones, así como para el desarrollo de las relaciones humanas caracterizadas por el amor y la solidaridad», afirmó el Santo Padre dirigiéndose a políticos de primer orden de la vida pública italiana como Francesco Storace, presidente de la Junta Regional del Lazio (centro-derecha), o Francesco Rutelli, hasta ahora alcalde de Roma y candidato del centro-izquierda en las elecciones políticas italianas.

«La familia debe estar en el centro de las políticas sociales y tiene que ser respetada en su identidad propia, de unión estable entre el hombre y la mujer fundada sobre el matrimonio, que nunca puede ser asimilada a otras formas de relación», aclaró.

Al aumentar el envejecimiento de la población, el Papa consideró que es más importante todavía pensar en los ancianos, «especialmente en lo que se refiere a la soledad que caracteriza la vida de buena parte de ellos».

Por último, el obispo de Roma pidió a los políticos de Roma que hagan lo necesario para que se reconozcan los derechos de las escuelas privadas en Italia (hoy día no tienen ningún tipo de asistencia por parte del Estado), para humanizar la medicina, para garantizar la seguridad de los ciudadanos, particularmente en las afueras de las grandes ciudades.