El Papa emana nuevas normas para la basílica de San Pablo Extramuros

La da un arcipreste, el arzobispo Andrea Cordero Lanza di Montezemolo

| 751 hits

CIUDAD DEL VATICANO, martes, 31 mayo 2005 (ZENIT.org).- Benedicto XVI emanó este martes nuevas normas destinadas a renovar el ejercicio del culto en la basílica pontificia de San Pablo Extramuros en Roma, una de las más visitadas por los millones de peregrinos que todos los años visitan Roma.



Junto a esta antigua basílica, construida en un lugar en el que según la tradición fue martirizado el Apóstol de las Gentes, se encuentra desde hace trece siglos la Abadía de los Monjes Benedictinos, para quienes la basílica cumple la función de Iglesia Abadía.

La normativa aparece en el «motu proprio» «La antigua y venerable basílica», publicado por la Santa Sede este martes, fiesta de la Visitación de la Virgen María.

Según el documento, el Papa ha decidido que este lugar de peregrinación, al igual que las demás basílicas mayores de Roma, cuente con un arcipreste, cargo para el que el Papa ha nombrado al arzobispo Andrea Cordero Lanza di Montezemolo, de 79 años de edad, antiguo nuncio apostólico en Italia.

El arcipreste tendrá un vicario para la pastoral, que será el abad de la Abadía benedictina, en estos momentos, quien desde hace poco es benedictino inglés Edmund Power, de 52 años, y un delegado para la administración.

La Basílica pertenece a la Santa Sede en virtud del Tratado Lateranense de 1929 firmado con el Estado italiano que dio vida a lo que hoy es el Estado de la Ciudad del Vaticano.

El documento actual era necesario pues en el pasado la Santa Sede definió solamente algunos aspectos de las competencias de la administración pontificia de la basílica y de la Abadía benedictina.

A partir de ahora, el Abad del Monasterio del San Pablo Extramuros, después de haber sido canónicamente elegido, deberá ser confirmado por el Papa. El texto aclara que goza de todos los derechos y las prerrogativas como Superior de la Comunidad benedictina.

Para que el Abad pueda atender sus deberes en la comunidad monástica, Juan Pablo II había dispuesto que el área extraterritorial contigua a la Abadía dejase de pertenecer a la jurisdicción del Abad de San Pablo, que conservará en cambio su jurisdicción ordinaria dentro de los muros del monasterio y su función litúrgica dentro de la basílica.

El documento, con explicaciones propias del lenguaje jurídico, confirma que la administración del sacramento de la Penitencia en esa basílica seguirán siendo los penitenciarios, elegidos entre los monjes benedictinos.

En las últimas décadas, muchos de los grandes encuentros ecuménicos de Roma se han celebrado en San Pablo Extramuros y de hecho los Papas han promovido tanto en la basílica como en la abadía acontecimientos de carácter ecuménico.

Por tanto, afirma el «motu proprio», «los monjes, bajo la supervisión del arcipreste, están encargados de organizar, coordinar y promover esos actos, con la ayuda de los hermanos benedictinos y de otras abadías, y de acuerdo con el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos».

[Más información sobre la basílica en http://www.abbaziasanpaolo.net].