El papa en el CELAM en clave de padre, hermano y amigo

Reflexiones sobre el encuentro del papa con el Consejo Episcopal Latinoamericano y los frutos de la JMJ

Roma, (Zenit.org) Rocío Lancho García | 1434 hits

El Comité de Coordinación del CELAM está compuesto por 55 obispos que representan los distintos departamentos y áreas con sus equipos de trabajo. Este comité tuvo la ocasión de reunirse con el santo padre Francisco durante la Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro. ZENIT ha conversado con Susana Nuín, secretaria ejecutiva de Comunicación del CELAM y Consultora del PCC y que estuvo presente en el encuentro, y así profundizar en el desarrollo de la reunión, el discurso del papa y los frutos de la JMJ.

Susana habla de tres dimensiones de amor del papa hacia el equipo de coordinación del CELAM.  En primer lugar, la predisposición de Francisco para reunirse con el equipo cuando le comunicaron que estarían en Río para la JMJ. Además, cuando el papa comenzó su discurso lo hizo de una manera en la que se expresaba en tres dimensiones: padre, como representante de Pedro en la Iglesia universal; hermano, una fraternidad que se veía en momentos como cuando dijo "se los digo de obispo a obispo". A este respecto explica la gran humildad que mostró Francisco, el hecho de haber mencionado realidades no siempre logradas de su anterior arquidiócesis como una forma de alentar. La tercera dimensión no sólo como amigo si no también con la experiencia de la colegialidad episcopal; ya que él fue parte de este equipo. Saludó personalmente a cada uno al llegar y al salir, con una palabra, una pregunta o un gesto afectuoso. El discurso del santo padre fue un "discurso a sus hermanos” en el episcopado pero también como padre.

El papa Francisco empezó su discurso afirmando que "como ustedes, también yo soy testigo del fuerte impulso del Espíritu en la Quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y El Caribe en Aparecida". Susana Nuín, explica que este "fuerte impulso del Espíritu" aún lo "estamos desentrañando y comprendiendo". Tal y como cuenta, el Espíritu se manifestó fuertemente en una dimensión comunional a través de Aparecida. Y da dos elementos clave: fue un evento vivido en un contexto de comunión, un "texto en contexto" y en este marco emergen estas pautas y criterios en el Espíritu para el pueblo de Dios en Latinoamérica. El método, como explicó el papa, de "ver, juzgar y actuar", colaboró particularmente en esto. Del mismo modo que el haber podido escuchar a los diferentes presidentes de las conferencias episcopales en sus exposiciones como diagnóstico de cada realidad, hizo que todo "el material previo fuera un caudal de la participación de nuestras iglesias". "El documento Aparecida es una intervención del Espíritu en el cual Dios se sirve de la comunión y la participación de todo el pueblo de Dios para construir algo y decirlo fuerte", afirma.

Además nos explica que el espíritu de Aparecida se puede extrapolar a la realidad de la Iglesia universal porque todas las pautas que aparecen en Aparecida no son otra cosa que un aterrizaje del Concilio Vaticano II, con las novedades que aportan las distintas culturas y el caminar de la Iglesia continental. 

Otro de los aspectos que el santo padre explicó en el discurso del CELAM fue la doble dimensión de la misión continental: programática y paradigmática. La misión programática, como su nombre lo indica, consiste en la realización de actos de índole misionera. La misión paradigmática, en cambio, implica poner en clave misionera la actividad habitual de las Iglesias particulares. Sobre este punto, explica Susana, que en estas dos dimensiones que el papa propone se abre un campo mucho mayor: "que todo aquello que los cristianos hagamos tenga esa clave misionera, no hacer de la misión algo reduccionista." Y este es un concepto que se relaciona con fuerza con lo que el papa Francisco ha repetido en varias ocasiones "la Iglesia no es una ONG". La Iglesia si se queda en la estructura, pierde su esencia. Las estructuras son necesarias pero al servicio de las personas, recuerda Susana.

Por otro lado, hablando sobre las consecuencias y los frutos de la JMJ, explica que ya han tenido varias "corrientes de vuelta" de cómo se ha sentido Río. En primer lugar el impacto de la visita del papa a Latinoamérica transcendió ampliamente la Jornada Mundial en sí por el hecho de que fue un encuentro del papa con muchos pueblos del mundo. El segundo elemento es que el papa quiso darle siempre la primacía a la Jornada Mundial y el hecho de que participó de casi todos sus actos le permitió pasar por muchas realidades, entrar en contacto con la sociedad.

De la JMJ hoy son muchos elementos que se pueden recoger. Por un lado el real peregrinar de los jóvenes en la búsqueda, hacia el encuentro. Un encuentro con Jesús vivo y un encuentro con Jesús en los hermanos. Susana Nuín señala que han sido muchos los grupos de jóvenes que han contado testimonios sobre todo lo que significó, también de sacrificio y esfuerzo llegar a Río y cómo esto lo vivieron con mucha integridad. Destaca el vínculo que se dio entre los jóvenes y los obispos en las catequesis. Muchos obispos han comentado que fue fantástico el diálogo que se generó, el compartir y el entrar una relación que derrumbaba muchos muros. Significativo también el afán de los jóvenes de dar espacio al otro y que el otro participe de lo que yo tengo. "Me contaban, por ejemplo, un grupo grande de adolescentes que llevaron con ellos a tres chicos con síndrome de Dawn. Sabían que era un esfuerzo y que al grupo le suponía redoblar su fuerza de colaboración y solidaridad. Y lo hicieron magníficamente y los únicos que pudieron saludar al papa fueron estos tres chicos que cuando fueron al hospital. Volvieron muy felices y felices estaban en todo el grupo".

Finalmente, los obispos latinoamericanos han comentado que en las catequesis quedaron sorprendidos del gran sentimiento de unidad latinoamericana aún en la diversidad de los pueblos. "Esperanza vivida", con estas palabras define Susana lo que los obispos comentaron tras su experiencia en las catequesis de la JMJ, viviendo unos días de profunda esperanza y contacto con los jóvenes. Se sintieron esperanzados por la convivencia y la comunión vivida.