El Papa en la audiencia pide para Venezuela: paz, diálogo sincero y perdón recíproco

Ha hecho un llamamiento para el cese de la violencia. En la catequesis el Santo Padre explica el sacramento de unción de los enfermos

Ciudad del Vaticano, (Zenit.org) Rocío Lancho García | 1132 hits

El Santo Padre sigue con particular preocupación lo que esta sucediendo estos días en Venezuela. Lo ha dicho esta mañana en el audiencia general de los miércoles y ha deseado "vivamente que cesen cuanto antes las violencias y las hostilidades y que todo el pueblo venezolano, a partir de los responsables políticos e institucionales, trabajen para favorecer la reconciliación a través del perdón recíproco y un diálogo sincero, respetuoso de la verdad y de la justicia, capaz de afrontar temas concretos por el bien común". Francisco ha asegurado "su constante oración, en particular por los que han perdido la vida en los enfrentamientos y por sus familias, invitó a todos los creyentes a elevar sus súplicas a Dios, por la materna intercesión de Nuestra Señora de Coromoto, para que el país encuentre rápidamente la paz y concordia".

Al entrar en la plaza esta mañana, Francisco ha bendecido y besado durante el recorrido con el jeep descubierto --como cada miércoles-- a los niños, antes de dar comienzo a la catequesis. Pero hoy con una peculiaridad, muchos de ellos iban disfrazados por la proximidad de la fiesta de carnaval. Un pequeño 'Papa', un pequeño guarda suizo o un pequeño dragón han sido algunos de los niños que Francisco ha saludado. Y aunque las previsiones meteorológicas daban lluvias, los fieles y peregrinos "valientes" tal y como ha indicado Francisco han acudido a la plaza, que estaba visiblemente más llena que las últimas semanas.

El Papa ha continuado las catequesis sobre los sacramentos. Hoy ha reflexionado sobre la unción de los enfermos. En el resumen hecho en español el Papa ha afirmado:

"En la catequesis de hoy hablé de la Unción de los enfermos, que es el sacramento de la compasión de Dios con el sufrimiento del hombre. La parábola del “buen samaritano” expresa el misterio que se celebra en este sacramento: Jesús se acerca a quien sufre y lo conforta con el aceite del consuelo y el vino de la esperanza. Luego, lo lleva a la posada, que representa a la Iglesia, a la cual Cristo le confía. Jesús enseñó a sus discípulos a tener su misma predilección por los enfermos y necesitados, y les confió la tarea de atenderlos en su nombre por medio de este sacramento.

La Unción de los enfermos nos ayuda a ampliar la mirada frente a la enfermedad y a saber que no estamos solos, que el sacerdote y la comunidad cristiana sostienen al enfermo y al que sufre. Por eso es importante llamar siempre al sacerdote cuando hay un enfermo, no hace falta que esté grave, que esté muriéndose, llamadlo antes, de tal manera que el sacramento lo fortalezca, el Señor lo ayude a soportar la enfermedad, lo alive y lo reconforte. Es un consuelo muy grande la presencia de Cristo en la enfermedad que otorga la presencia de Cristo, que nos toma de la mano y nos recuerda que le pertenecemos a Él y nada nos puede separar de Él"

A continuación ha saludo "a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de las Diócesis de Mérida-Badajoz, Plasencia y Córdoba, así como a los Paracaidistas del Ejército de Tierra de Madrid, y los demás fieles provenientes de España, Nicaragua, México, Argentina y otros países latinoamericanos. Saludo de manera especial al cuerpo de bomberos que ha venido aquí. Gracias. Invito a todos a valorar la paz y el ánimo que Cristo nos comunica en el sacramento de la Unción de los enfermos para sobrellevar cristianamente los sufrimientos. Muchas gracias".

Al finalizar los saludos y el resumen de la catequesis en las diversas lenguas, el Santo Padre ha dirigido unas palabras a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados. El Papa ha recordado que mañana celebramos "la memoria de san Gabriel de la Dolorosa: su ejemplo os ayude, queridos jóvenes, a ser entusiastas discípulos de Jesús; y animo a vosotros, queridos enfermos, a ofrecer los sufrimientos en unión a los de Cristo; y que anime a los queridos recién casados, a hacer del Evangelio la regla fundamental de la vida conyugal.

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