El Papa encomienda a los universitarios custodiar los valores cristianos en Europa

Reza el Rosario junto a 9.000 jóvenes y con 10 ciudades conectadas por satélite

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 14 marzo 2004 (ZENIT.org).- Juan Pablo II rezó en la tarde de sábado el Rosario con nueve mil universitarios europeos a quienes les pidió que custodien el patrimonio de valores espirituales que han conformado al viejo continente.



La «vigilia de oración mariana», con la que concluyó la Segunda jornada europea de los universitarios, promovida por el Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa, tuvo por eje central la Sala Pablo VI del Vaticano.

Se unieron, además, por satélite universitarios de los diez países que en mayo pasarán a formar parte de la Unión Europea.

Las ciudades conectadas con Roma fueron Praga (República Checa), Nicosia (Chipre), Gniezno (Polonia), Vilnius (Lituania), Riga (Letonia), Tallin (Estonia), Lubiana (Eslovenia), Budapest (Hungría), La Valletta (Malta), Bratislava (Eslovaquia).

«Esta vigilia mariana tiene un intenso carácter simbólico --afirmó el Papa en las palabras que dirigió a los universitarios--. También a vosotros, queridos universitarios, se os confía un papel importante en la construcción de la Europa unida, firmemente arraigada en las tradiciones y en los valores espirituales que la han moldeado».

«La universidad constituye, en este sentido, uno de los ámbitos típicos en los que se ha formado, a través de los siglos, esa cultura que ha ejercido una caracterizadora influencia cristiana --añadió--. Es necesario que no se pierda este rico patrimonio de ideales».

Los jóvenes respondieron a las palabras del Papa con aplausos y con gritos de ánimo. En alguna ocasión, los coros improvisados de apoyo se elevaron durante más de un minuto, en un ambiente típicamente juvenil.

El obispo de Roma concluyó con un saludo en su propio idioma a los jóvenes de las diez ciudades europeas conectadas por satélite.

En la vigilia estuvo presente la Cruz de los jóvenes. Tras a vigilia de oración, fue llevada en procesión por los jóvenes desde el Vaticano hasta la Plaza Navona, donde se encuentra la iglesia de Santa Inés, declarada recientemente por el Papa como iglesia de los jóvenes en la Ciudad Eterna.

La cruz presidirá las Jornadas Mundiales de la Juventud que se celebrarán en agosto de 2005 en Colonia (Alemania).