El papa encuentra a los trabajadores del Centro Televisivo Vaticano

En el 30 aniversario de su creación les invita a jugar en equipo para difundir el perfume y la esperanza del Evangelio

Ciudad del Vaticano, (Zenit.org) Redacción | 646 hits

El santo padre ha recibido esta mañana en audiencia a los trabajadores y colaboradores del Centro Televisivo Vaticano, en ocasión del 30ª aniversario de la emisora.

Francisco ha señalado que en estos 30 años se ha recorrido un gran camino y por ello hay que dar gracias al Señor. Así, ha añadido que "ahora se abren desafíos tecnológicos importantes". Desafíos -ha explicado el santo padre- que debemos afrontar, para mantener con firmeza 'la perspectiva evangélica en esta especie de autopista global de la comunicación".

El pontífice ha aprovechado la ocasión para dar las gracias a los trabajadores del CTV "no sólo por la profesionalidad hoy reconocida en todo el mundo, sino sobre todo por la disponibilidad y discreción que cada día me testimonian y con la que me acompañan".

Del mismo modo ha dado las gracias a sus familias, porque "¡viven la agenda semanal sobre los compromisos del papa! No es un sacrificio pequeño, imagino, y por eso no solamente les estoy agradecido, sino que les aseguro una oración por todos ustedes, en particular por vuestros hijos. ¡El papa no quiere desordenar la vida de familia! Pero les da las gracias por la paciencia".

El santo padre les ha exhortado a jugar en equipo. "La eficacia de la pastoral de la comunicaciones es posible creando lazos, haciendo converger en torno a proyectos compartidos una serie de sujetos; una unión de propósitos y de fuerzas", ha explicado. Un trabajo que no es fácil, ha reconocido Francisco, pero que "si se ayudan juntos a hacer equipo todo se hace más ligero y, sobre todo, también el estilo del trabajo de ustedes será un testimonio de comunión".

Del mismo modo les ha recordado que la profesionalidad para ellos sea siempre el servicio a la Iglesia, y ha indicado que "es necesario que la comunicación del CTV sepa infundir en los espectadores, en los fieles y en los 'distantes', el perfume y la esperanza del Evangelio".

Al concluir el discurso, el pontífice ha recordado que "solos no podemos hacer mucho, pero juntos podemos estar al servicio de todo el mundo, difundiendo la verdad y la belleza del Evangelio hasta los confines de la tierra".