El Papa entrega a Paul Ricoeur el Premio Internacional Pablo VI

Uno de los mayores filósofos en vida, que ha armonizado fe y razón

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CIUDAD DEL VATICANO, 6 julio 2003 (ZENIT.org).- Juan Pablo II entregó este sábado el quinquenal Premio Internacional Pablo VI a Paul Ricoeur, de 90 años, considerado por muchos expertos como uno de los mayores filósofos franceses y europeos contemporáneos.



En la ceremonia de entrega del reconocimiento, el Papa subrayó que la investigación del filósofo «manifiesta cómo es fecunda la relación entre filosofía y teología, entre fe y cultura».

Esta relación, según el pontífice debe ser circular: «para la teología, el punto de partida y la fuente originaria tendrá que ser siempre la palabra de Dios... Por otra parte, ya que la palabra de Dios es Verdad, favorecerá su mejor comprensión la búsqueda humana de la verdad, o sea el filosofar, desarrollado en el respeto de sus propias leyes».

El Premio fue asignado el 21 de septiembre de 2002 por el Instituto Pablo VI de Brescia (Italia) a Ricoeur en reconocimiento a «un filósofo y al mismo tiempo hombre de fe comprometido».

«Su testimonio de gran honestidad intelectual y su valentía en la defensa de los valores humanos y cristianos no son los únicos motivos de esta decisión. Es necesario recordar la contribución de Paul Ricoeur, de confesión Reformada, al diálogo ecuménico», subraya el Instituto.

Los 100.000 euros (114.880 dólares) del premio serán entregados por voluntad de Ricoeur a la «Fondation John Bost», obra caritativo-asistencial francesa, creada en 1848 por el pastor Jean Antoine Bost. La Fundación atiende en estos momentos a unas mil personas discapacitadas física o mentalmente, a ancianos o a personas con problemas de integración social.

El premio Pablo VI fue entregado en precedentes ediciones a personalidades como Hans U. Von Balthasar, Olivier Messiaen, Oscar Cullmann y Jean Vanier.

Cercano en su juventud al movimiento «Esprit» de Emmanuel Mounier, Ricoeur nacido en Valence en 1913, se interesó por las principales corrientes filosóficas del siglo XX, en particular por la fenomenología, el existencialismo y la filosofía del lenguaje, esta última entendida no en el sentido analítico de la tradición anglosajona, sino como un instrumento de revelación.

Este acercamiento responde a la sensibilidad religiosa de Ricoeur, pues las «religiones del libro» se sirven precisamente de la palabra para revelar lo que se encuentra más allá de la palabra.

Desarrolladas en un gran número de textos filosóficos y literarios, sus investigaciones hacen de Paul Ricoeur el maestro de una de las configuraciones más significativas de la filosofía contemporánea, conocida con el nombre de «hermenéutica» o ciencia de la interpretación.

El mayor mérito reconocido al pensamiento de Ricoeur es el de haber ofrecido una interpretación de las interpretaciones que explica su variedad, sin ponerlas a un mismo nivel (relativismo) ni preferir una u otra por la única razón de ser «compartida» por la mayoría: preservando de este modo la verdad objetiva.

La suma de su pensamiento se encuentra en un libro de más de 800 páginas publicado en 2000 con el título «La Mémoire, l'histoire, l'oubli» («La Memoria, la historia y el olvido»).

«La primera parte de mi trabajo filosófico ha sido una reflexión sobre el mal, desarrollada a nivel de su expresión en los símbolos, en los mitos, en las grandes interpretaciones filosófico-teológicas», explicaba este sábado a los micrófonos de «Radio Vaticano».

«Pero yo diría que esto no es más que una cara del problema --añadía el filósofo--. En mi obra, se da una evolución progresiva: de un sentimiento de la culpabilidad me he ido abriendo cada vez más a través de una experiencia personal particularmente dolorosa a esa que yo llamaría la cultura de la compasión»: «es un compadecer activo, que tiende a la disminución del mal».