El Papa envía a Jerusalén al cardenal Etchegaray como mensajero de paz

Se encontrará con el presidente de Israel y de la Autoridad palestina

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CIUDAD DEL VATICANO, 21 dic 2000 (ZENIT.org).- A pesar de la violencia que se ha apoderado de Tierra Santa en las vísperas de la Navidad, Juan Pablo II ha nombrado al cardenal Roger Etchegaray su enviado especial Jerusalén con motivo de la Jornada Mundial de la Paz, que se celebrará el 1 de enero próximo.



El cardenal Etchegaray, presidente del Comité central de la Santa Sede para el gran Jubileo del año 2000, entregará a las autoridades israelíes y palestinas el mensaje que el pontífice ha redactado para esa jornada, dedicado al «diálogo entre las culturas por una civilización del amor y de la paz».

Según ha explicado Joaquín Navarro-Valls, portavoz de la Santa Sede, en declaraciones publicadas por la agencia italiana ANSA, Etchegaray estará en Tierra Santa en la mañana del 1 de enero para celebrar una eucaristía en la catedral de Jerusalén.

En la tarde de ese mismo día mantendrá un encuentro con el presidente israelí Moshe Kazav. El 2 de enero visitará Gaza para encontrarse con el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Yasser Arafat.

En el mensaje que hará llegar a los dos líderes el purpurado vasco-francés, Juan Pablo II hace una invitación «urgente» a los creyentes en Cristo, y con ellos a todos los hombres de buena voluntad, «a reflexionar sobre el diálogo entre las diferentes culturas y tradiciones de los pueblos, indicando así el camino necesario para la construcción de un mundo reconciliado, capaz de mirar con serenidad al propio futuro».

En el texto, el obispo de Roma reconoce que «el diálogo es a menudo difícil, porque sobre él pesa la hipoteca de trágicas herencias de guerras, conflictos, violencias y odios, que la memoria sigue fomentando». Para superar estas barreras, propone el camino del «perdón y la reconciliación».

«Muchos, en nombre de un realismo desengañado, consideran este camino utópico e ingenuo --explica--. En cambio, en la perspectiva cristiana, ésta es la única vía para alcanzar la meta de la paz».