El Papa exige compromisos contra el racismo y el nacionalismo agresivo

Llamamiento del pontífice al concluir la Conferencia de Durban

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CIUDAD DEL VATICANO, 7 septiembre 2001 (ZENIT.org).- En el momento en el que la Conferencia Mundial de la ONU contra el racismo concluía en medio de aguerridas discusiones diplomáticas en Durban (Sudáfrica), Juan Pablo II elevó su voz para pedir el compromiso de todo país para luchar contra la discriminación racial y el nacionalismo agresivo.



«Una de las dificultades que más se han agudizado en los últimos tiempos, en parte como resultado del aumento de la movilidad de las personas es la discriminación racial», constató este viernes al recibir al nuevo embajador de Irlanda ante la Santa Sede, Bernard Davenport.

«El preocupante resurgimiento de formas agresivas de nacionalismo y racismo constituyen serias amenazas para la dignidad humana y minan la convivencia social, la paz y la armonía», añadió el Papa.

Mientras el obispo de Roma pronunciaba estas palabras en la residencia pontificia de Castel Gandolfo, en Durban las delegaciones nacionales, horas antes de la clausura de la Cumbre mundial contra el racismo y la xenofobia. discutían acaloradamente para adoptar un texto común sobre cuestiones como el conflicto en Oriente Medio o la condena de la esclavitud y de la colonización como «crímenes contra la humanidad».

«La Iglesia reprueba como contraria a la voluntad de Dios toda discriminación u hostigamiento de las personas a causa de su raza, color, condición de vida o religión», aseguró, citando al Concilio Vaticano II.

«Es necesario fomentar una cultura de mutua apertura y aceptación --concluyó el Santo Padre--; esto exige iniciativas educativas convenientes y la protección legal de los derechos fundamentales de todos».