El Papa exige responder al drama de los emigrantes norteafricanos

La situación de estas personas «debe interpelar las conciencias»

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CIUDAD DEL VATICANO, martes, 12 junio 2007 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha hecho un llamamiento a la Iglesia católica, tanto en África como en Europa, para que ayude a los miles y miles de emigrantes norteafricanos que buscan un futuro mejor en el viejo continente.



Las crónicas de los periódicos refieren cotidianamente el drama de muchos hombres, mujeres y niños que pierden la vida tratando de llegar a las costas europeas, sobre todo españolas e italianas. Se trata de hechos, que según el Papa, deben interpelar a las conciencias.

Afrontó el tema al recibir el 9 de junio a los obispos de la Conferencia Episcopal Regional del Norte de África (Marruecos, Argelia, Túnez y Libia)

«Entre las cuestiones importantes que vuestra región tiene que afrontar, la emigración de personas procedentes de África subsahariana, que tratan de cruzar el Mediterráneo para entrar en Europa en búsqueda de una vida mejor, debe suscitar a su vez colaboraciones, al servicio de la justicia y de la paz», dijo.

«Las situación de estas personas, particularmente preocupante y en ocasiones dramática, debe interpelar las conciencias», subrayó.

«La ayuda generosa que vuestras Iglesias diocesanas les ofrecen es una contribución al reconocimiento de su dignidad y un testimonio ofrecido al Señor», recalcó.

El obispo de Roma deseó «vivamente que los países involucrados por estas migraciones busquen medios eficaces para permitir a todos alimentar la esperanza de construir un futuro para sí mismos y para su propia familia, y que la dignidad de la persona sea siempre respetada».

En este contexto, aclaró, «la colaboración cada vez más amplia de vuestras diócesis con las Iglesias de Oriente Medio y de África es un testimonio de sumo valor para vuestra región, punto de encuentro entre África, Europa y el mundo árabe».

«El desarrollo de estas relaciones es también una aplicación práctica de la solidaridad de la Iglesia en África y en Oriente Medio, en su preocupación apostólica en relación con vuestra región», concluyó.