El Papa explica los aspectos positivos y negativos de la Ilustración

Al recibir a los obispos de Malasia , Brunei y Singapur

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CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 6 junio 2008 (ZENIT.org).- Según Benedicto XVI, la libertad religiosa constituye una de las herencias positivas que ha dejado la Ilustración, junto a peligros reales como la "dictadura de la razón positivista".

El Papa hizo un análisis este viernes de las luces y sombras de este movimiento filosófico y cultural del siglo XVIII, que acentúa el predominio de la razón humana y la creencia en el progreso humano, al recibir en audiencia a los obispos de Malasia, Brunei y Singapur.

El pontífice explicó a los prelados que "tenéis que asegurar que el Evangelio cristiano no sea confundido con los principios seculares asociados a la Ilustración".

"Por el contrario, hablando e la verdad en el amor, podéis ayudar a vuestros conciudadanos a distinguir el trigo del Evangelio de la paja del materialismo y relativismo", indicó.

El pontífice pidió a los prelados de estos países con una importante presencia de musulmanes, budistas e hindúes, que "respondan a los desafíos urgentes planteados por la Ilustración, familiar para el cristianismo occidental en los dos últimos siglos, pero que sólo ahora comienza a tener un impacto significativo en otras partes del mundo".

"Resistiendo a la dictadura de la razón positivista, que trata de excluir a Dios del terreno público, deberíamos dar la bienvenida a las auténticas conquistas de la Ilustración, subrayando en particular los derechos humanos y la libertad de religión y su práctica", sugirió.

Según aseguró a los obispos asiáticos Benedicto XVI, "acentuando el carácter universal de los derechos humanos, basados en la dignidad de la persona humana, creada a imagen de Dios, ofrecéis una importante contribución a la evangelización, pues esta enseñanza constituye un aspecto esencial del Evangelio".

"Al hacerlo --concluyó--, estáis siguiendo los pasos de san Pablo, quien aprendió a expresar lo esencia de la fe y la vida cristiana en una manera que podría ser comprendida por las comunidades gentiles a las que fue enviado".

Este 28 de junio comenzará el año de san Pablo, convocado por el Papa para la Iglesia universal al celebrarse los dos mil años de su nacimiento.