El Papa explica por qué ha levantado la excomunión a los obispos “lefebvrianos”

Augura que por parte de éstos “siga el empeño” de “llegar a la plena comunión con la Iglesia”

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CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 28 de enero de 2009 (ZENIT.org).- El Papa personalmente explicó hoy, durante la Audiencia General, por qué ha decidido levantar la excomunión a los obispos ordenados en 1988 por monseñor Marcel Lefevre, tal y como dio a conocer la Santa Sede el pasado sábado 24 de enero.

Ha sido, explicó, un “acto de misericordia paterna”, en cumplimiento del “servicio a la unidad” propio del “ministerio del Sucesor de Pedro”, y añadió que espera “un empeño” por parte de estos obispos “para llegar a la plena comunión”.

Al término de la audiencia general, y en medio de los saludos a los diferentes grupos de peregrinos congregados en el Aula Pablo VI, el Papa mismo leyó tres comunicados, el primero sobre la elección del nuevo Patriarca de Moscú.

En el segundo comunicado, el Papa se refirió al levantamiento de la excomunión a los cuatro obispos, recordando unas palabras de la primera homilía de su pontificado, en las que afirmó que es “explícito” deber del Pastor “la llamada a la unidad”.

Se refirió a sus propias palabras comentando el pasaje evangélico de la pesca milagrosa: “aunque había tantos peces, la red no se rompió”, proseguí tras estas palabras evangélicas: “Ay de mí, amado Señor, ésta -la red- ahora está rota, quisiéramos decir con dolor”. Y continué: “Pero no -¡no debemos estar tristes! Alegrémonos por tu promesa que no decepciona y hagamos todo lo posible para recorrer el camino hacia la unidad que tú has prometido... No permitas, Señor, que tu red se rompa y ayudanos a ser servidores de la unidad”.

“Precisamente en cumplimiento de este servicio a la unidad, que califica de modo específico mi ministerio de Sucesor de Pedro, he decidido hace días conceder la remisión de la excomunión en que habían incurrido los cuatro obispos ordenados en 1988 por monseñor Lefebvre sin mandato pontificio”, aclaró.

El Papa explicó que el motivo de “este acto de misericordia paterna” ha sido que “repetidamente estos Prelados me han manifestado su vivo sufrimiento por la situación en la que se encontraban”.

Sin embargo, recordó que este acto no supone aún la reintegración a la comunión plena” y confió en que por parte de estos obispos, “a este gesto mío siga el solícito empeño por su parte de llevar a cabo ulteriores pasos”, entre ellos “el verdadero reconocimiento del magisterio y de la autoridad del Papa y del Concilio Vaticano II”.

Sobre la Shoah

Acto seguido, el Papa leyó un tercer comunicado en el que expresó su firme condena del Holocausto, y expresó su solidaridad con el pueblo hebreo. En él expresó su deseo de que “la Shoah sea para todos advertencia contra el olvido, contra la negación o el reduccionismo”.

Con estas palabras, aunque sin mencionarlo explícitamente, el Papa salía al paso de las polémicas declaraciones de uno de los cuatro obispos a quienes se ha levantado la excomunión, monseñor Richard Williamson, quien había negado la existencia del Holocausto en una entrevista concedida a la televisión sueca.

El Papa mismo quiso dar su personal testimonio, recordando “las imágenes recogidas en mis repetidas visitas a Auschwitz, uno de los lager en los que se consumó la brutal masacre de millones de hebreos, víctimas inocentes de un ciego odio racial y religioso”.

Las declaraciones de monseñor Williamson habían sido declaradas en estos días como “inaceptables” e “ignominiosas” por varios cardenales de la Curia Romana, así como por la Conferencia Episcopal Suiza.

Precisamente ayer monseñor Bernard Fellay, Superior General de la Fraternidad de San Pío X, emitía un comunicado en el que pedía perdón al Papa por dichas declaraciones.

[Por Inma Álvarez]