El papa Francisco de corazón "dona" su voz para los albinos africanos

Gentili escribe 4.000 e-mail para sensibilizar sobre el drama. Le responde sólo uno: es Bergoglio, y le graba un audio para un proyecto

Ciudad del Vaticano, (Zenit.org) Salvatore Cernuzio | 1011 hits

Cristiano Gentili tiene 40 años, de Grosseto (Italia) es escritor y  funcionario internacional para los países del Sur de mundo. Desde hace años dedica sus fuerzas para dar a conocer al mundo el drama de los albinos africanos, personas que nacen blancas en vez de negras. Por esto en África son perseguidos, mutilados y asesinados. Se cree que sus extremidades, sus manos y geniales traen riqueza y fertilidad. Una especia de holocausto perpetuo, que tiene sus raíces en la mentalidad común africana y  desemboca en un delirio de racismo y superstición.

Después de varios viajes y reportajes en las regiones africanas, Gentili escribe una novela sobre el tema, "Sombra blanca" para denunciar una tragedia a menudo olvidada por los medios de comunicación de todo occidente.

En el periodo de julio y agosto Gentili comenzó a enviar e-mail y cartas para sensibilizar la opinión pública. Envió mensajes a políticos, hombres de cultura, periodistas, presentadores, editoriales, críticos, lectores. Unos 4.000 en total. Sólo uno de los destinatarios quedó tan tocado que se puso en seguida en contacto con el escritor: el papa Francisco.

En la mailing list de Gentili estaba también Bergoglio. Se había dirigido al santo padre para obtener un poco de consuelo en toda esta indiferencia general. Nunca hubiera pensado, que el pontífice, tocado por su historia y por el drama, lo habría buscado para entender qué le sucede realmente a esta gente en el continente africano.

En octubre -como cuenta el periódico El Tirreno- el escritor recibe una llamada: es monseñor Karcher, ceremoniero pontificio que le dice: "Buenos días, le están buscando del Vaticano. El santo padre ha leído su carta y se ha conmovido. Conoce el drama de los albinos, bendice lo que está haciendo y se interesa por usted".

Como todos aquellos que reciben este tipo de atención del sucesor de Pedro, también Gentili piensa que es una broma. Sin embargo, al día siguiente llega otra llamada de un número desconocido. Esta vez era otra persona, "también cercana a papa Francisco" que, cuenta el escritor, le comunica que ha sido invitado como relator a un simposio internacional sobre el desarrollo sostenible para África, el 29 de noviembre, en la Pontificia Academia de las Ciencias, lugar de cultura entre los más prestigiosos del mundo y campo de acción de varios premios Nobel.

Gentili, que en esos días debía estar en Kosovo como observador electoral, se libra de cualquier compromiso, también porque de la Santa Sede le informan que el papa quiere conocerle y que le invita a pasar tres días en Santa Marta. El encuentro sucede el 27 de noviembre: el escritor llega a la Domus vaticana, alojamiento del obispo de Roma y por la tarde en el comedor se lo cruza por primer vez, y consigue hablar con él al día siguiente en la cena. Superada la vergüenza inicial, Gentili se acerca y da las gracias a Bergoglio, le regala un santo de san Francisco, un brazalete de Albinia y la  novela "Sombra blanca", que el papa se pone a ojear.

Después del simposio de la Pontificia Academia de las Ciencias, vuelve a Santa Marta y tiene finalmente un momento privado con el santo padre. "Siempre he hecho esto porque creo en ello de verdad -explica Cristiano a Francisco- y no he encontrado nunca una guía capaz de entender qué quería hacer realmente por estas personas". El papa escucha y hace preguntas cuando el hombre le ilustra con su último proyecto: una aplicación en Ombrabianca.com que permitirá, con la lectura de frases breves del libro, componer en primer "audiolibro social". Lo recaudado se destinará completamente al apoyo de los proyectos para los africanos albinos.

Gentili entonces se anima y dice al papa: "Le pido que me haga un regalo para estas personas....". Ni siquiera da tiempo para terminar la pregunta  y el pontífice responde con un sencillo "sí" y lo abraza. El escritor toma entonces una pequeña grabadora y elige una página significativa, la última, en la que aparece un personaje simbólico, padre Francis, que después de la decadencia de la iglesia africana encarna el renacimiento de los valores cristianos. "Dios está en cada ser humano. Si se ofende a una persona, se insulta a Dios", dice el sacerdote en el libro. Y el santo padre lee esta frase con tono profundo, mientras Cristiano graba.

Después de tantos sacrificios, este hombre ha sido doblemente premiado, ya sea por haber encontrado en persona al jefe de la Iglesia universal, como por haber "capturado" su voz para dar de nuevo esperanza a personas que viven cada día en el terror de no ver lo sucesivo.

Traducido de la edición en italiano por Rocío Lancho García