El papa Francisco, el supuesto lobby gay en el Vaticano y el morbo de cierta noticias

Análisis de la repercusión en los medios de una supuesta afirmación del pontífice

Roma, (Zenit.org) Jorge Enrique Mújica | 2959 hits

La «noticia» acerca de una supuesta afirmación del papa Francisco en torno a la existencia de un lobby gay dentro del Vaticano ha poblado la prensa mundial en menos de 24 horas.

El periódico español El Mundo dio un titular así: «El Papa Francisco: 'Es verdad, en el Vaticano hay un lobby gay'» (11.06.2013). Y en la misma línea iban despachos de prensa y titulares como el de Associated Press («Pope Confirms gay lobby at work at Vatican»), el inglés The Telegraph («'Gay lobby' in the Vatican, says Pope Francis»), el francés La Vie («Le pape crée la stupeur en affirmant l'existence d'un lobby gay»), el argentino La Nación («Denunció Francisco un "lobby gay" en la Iglesia«), el americano The Huffington Post Pope Francis: Gay Lobby Exists») o el italiano Fatto Quotidiano («In Vaticano esiste una potente lobby gay»).

Según el diario El Mundo, «El Papa habría reconocido abiertamente la existencia de un lobby gay en el interior del Vaticano» (el italiano Fatto Quotidiano acentuará «potente lobby gay» aunque no dice el porqué del «potente»). Y posteriormente El Mundo pasa a citar la fuente de donde tomaron las supuestas palabras del Papa, apelando a vaticanistas consultados (de los cuales, práctica habitual, no dan los nombres) para dar peso a que son palabras verdaderas y, finalmente, relacionar la renuncia de Benedicto XVI con el tema en cuestión.

¿Qué hay de cierto? El pasado jueves 6 de junio de 2013 el papa Francisco tuvo una conversación privada con el equipo directivo de la «Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosos y Religiosas» (CLAR) en el Vaticano. No era algo extraordinario sino parte de esos momentos de encuentro y acogida que el papa Francisco está favoreciendo con muchos grupos y personas.

En esa conversación se formularon preguntas al papa y él las contestó. No hay grabaciones de las mismas. Alguien –no se sabe quién– habría tomado apuntes y luego estos terminarían publicados en una web chilena («Reflexión y Liberación») la cual, sin verificar la autenticidad de los mismos, los publicó atribuyéndolos al Papa: «Publicamos dicho escrito como una noticia destacable, sin comentarios adicionales, sola una breve presentación resaltando la importancia de dicho encuentro en la Santa Sede no sólo para el personal consagrado, sino para todo el pueblo de Dios», afirman en un comunicado. «Reflexión y Liberación» es un portal creado por el senador Rafael Agustín Gumucio Vives, fundador de la Democracia Cristiana en Chile, quien falleció en 1996.

Lo curioso de la atribución no comprobada de las palabras donde el papa habría dicho lo que los medios dicen que dijo es que con el papa sólo había seis personas y ninguna ha asumido personalmente haber tomado los apuntes supuestamente filtrados y publicados.

El portal institucional de la «Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosos y Religiosas» (CLAR) publicó el 11 de junio por la tarde un comunicado donde se expresa que de las conversaciones no hay grabación alguna sino sólo una síntesis en base a recuerdos de los participantes. Y subraya: «No se pueden atribuir al Santo Padre, con seguridad, las expresiones singulares contenidas en el texto, sino sólo su sentido general». No dejan claro si esa síntesis aludida es la publicada en la web chilena o si se trata de otra. En todo caso, considerando que en el Vaticano estuvieron seis personas en el encuentro con el papa, sólo ellas (y el papa) podrían afirmar taxativamente que lo del lobby gay es verdad, cosa que no ha sucedido. Al respecto el portavoz de la Santa Sede, padre Federico Lombardi, se ha limitado a decir: «El encuentro del Santo Padre con los miembros de la Presidencia de la CLAR era un encuentro de carácter privado. En consecuencia, no tengo alguna declaración a hacer sobre los contenidos de la conversación».

Así pues, tenemos una «noticia» que puebla la prensa mundial en torno a un texto del que nadie se hace responsable, es decir sin autor, y que, de tenerlo, pondría en boca del papa palabras que quizá nunca dijo o que sólo la persona en cuestión entendió así; es decir, en torno a un supuesto. A eso se añaden las elucubraciones mentales de los periodistas que hacen entrar con calzador relaciones en temas como estos con la renuncia de Benedicto XVI y que luego lo convierten en artículo o reportaje. El aderezo con adjetivos que imprimen fuerza (recuérdese lo del «potente lobby gay» de Il Fatto Quotidiano) sólo muestran que se trata del uso de palabras que crean en el lector emociones de valor, en este caso para reforzar una idea sobre una entidad que ni siquiera se conoce pues hipotética. Por lo demás, nadie va a negar que titulares que vinculan lobby y Vaticano suscitan morbo y eso genera clics en web y ventas de periódicos. Es el «arte» de los titulares y de las noticias de cierto periodismo hodierno.