El papa Francisco y el cardenal Pironio

El siervo de Dios escribió algunas oraciones, como 'A Nuestra Señora de América'

Buenos Aires, (Zenit.org) Redacción | 1721 hits

Desde la elección del cardenal Jorge Marío Bergoglio como sucesor de san Pedro en cuanto obispo de Roma, muchos se han interesado por conocer al nuevo papa, profundizando por ejemplo su historia como jesuita, o la elección del nombre Francisco como nombre pontificio.

Hay otras personas en el contexto eclesial de argentina como el siervo de Dios, cardenal Eduardo Francisco Pironio (1920-1998), también él argentino, hijo de inmigrantes italianos, a tal punto entusiasta del mundo franciscano que muchas veces viajaba a la 'Porziúncola', en Asís, para rezar y confesarse que nos da una buena pista sobre el santo padre Francisco.

Como se puede ver en la oración a la Virgen María que reproducimos aquí abajo, se encuentran muchos elementos comunes con la espiritualidad del papa Francisco, a tal punto que se le podría atribuir sin dificultad al actual pontífice.

Oración a Nuestra Nuestra Señora de América

 Virgen de la esperanza,
Madre de los pobres, 
Señora de los que peregrinan: óyenos. 
Hoy te pedimos por América,
 el continente que tú visitas, 
con los pies descalzos,
ofreciéndole la riqueza
del Niño que aprietas en tus brazos.


Un niño pobre, que nos hace ricos.
 Un niño esclavo, que nos hace libres. 
Virgen de la esperanza:
 América despierta. 
Sobre sus cerros despunta la luz 
de una mañana nueva.


Es el día de la salvación
que ya se acerca. 
Sobre los pueblos que marchaban en
tinieblas, ha brillado una gran luz.
Esa luz es el Señor que tú nos diste,
hace mucho, en Belén, a medianoche.


Queremos caminar en la esperanza. 
Madre de los pobres 
hay mucha miseria entre nosotros.
 Falta el pan material
en muchas casas.
 Falta el pan de la verdad
en muchas mentes.
 Falta el pan del amor
en muchos hombres.
 Falta el Pan del Señor
 en muchos pueblos. 
Tú conoces la pobreza y la viviste.


Danos alma de pobres para ser felices. 
Pero alivia la miseria de los cuerpos
y arranca del corazón de tantos 
hombres el egoísmo que empobrece.
 Señora de los que peregrinan;


Somos el Pueblo de Dios 
en América.
 Somos la Iglesia
que peregrina hacia la Pascua. 
Que los obispos tengan
un corazón de padre. 
Que los sacerdotes sean
los amigos de Dios para los hombres.
 Que los religiosos muestren la alegría
anticipada del Reino de los Cielos.
 Que los laicos sean ante el mundo
 testigos del Señor resucitado.


Y que caminemos juntos con
todos los hombres y mujeres,
 compartiendo sus angustias y esperanzas.
 Que los pueblos de América
 vayan avanzando hacia el progreso
por los caminos de la paz en la justicia.
Nuestra Señora de América:
 ilumina nuestra esperanza,
alivia nuestra pobreza,
 peregrina con nosotros,
 hacia el Padre.
 Amén