El Papa insta a desarrollar la validez universal de los derechos humanos

Al recibir a los miembros de la Mesa de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa

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CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 8 de septiembre de 2010 (ZENIT.org).- Benedicto XVI destacó la necesidad de desarrollar la validez universal de los derechos humanos, así como su inviolabilidad, inalienabilidad e indivisibilidad, en el actual contexto en que diferentes poblaciones y culturas se unen.

Lo hizo al recibir a los miembros de la Mesa de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa este miércoles tras la Audiencia General, en la salita del Aula Pablo VI del Vaticano.

El Papa reiteró que el relativismo en el ámbito de los valores, los derechos y los deberes, conlleva riesgos.

"Si éstos carecieran de un fundamento objetivo racional, común a todos los pueblos, y se basaran exclusivamente en culturas particulares, decisiones legislativas o sentencias judiciales, ¿cómo podrían ofrecer una base sólida y duradera para instituciones supranacionales como el Consejo de Europa, y para vuestra propia tarea en esta prestigiosa institución?", preguntó.

Y añadió: " ¿Cómo podría llevarse a cabo un diálogo fructífero entre culturas sin valores comunes, derechos y principios estables, universales, entendidos de la misma manera por todos los Estados Miembros del Consejo de Europa?"

Benedicto XVI destacó como "algo accesible al razonamiento humano" el hecho de que "esos valores, derechos y deberes tienen su origen en la dignidad natural de toda persona".

También señaló que "la fe cristiana no impide, sino que favorece, esta búsqueda y es una invitación a buscar una base sobrenatural para esa dignidad".

"Estoy convencido de que esos principios, mantenidos fielmente, sobre todo cuando se trata de la vida humana, desde la concepción hasta la muerte natural, del matrimonio -basado en la entrega mutua exclusiva e indisoluble entre un hombre y una  mujer- y la libertad de religión y educación, son condiciones necesarias si queremos responder adecuadamente a los decisivos y urgentes desafíos que la historia os presenta a cada uno de vosotros", afirmó.

Al principio de su discurso, Benedicto XVI expresó a los miembros de la Mesa de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa su alegría por recibirles en el sexagésimo aniversario de la Convención Europea de Derechos Humanos.

Esta Convención compromete a los Estados Miembros del Consejo de Europa a promocionar y defender la dignidad inviolable de la persona humana.

También expresó su alegría por la voluntad de esta oficina europea de "llegar a todos los que sufren" y les animó "a cumplir vuestra delicada e importante misión con moderación, prudencia y valentía al servicio del bien común de Europa".

La Mesa de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa está compuesta por un presidente y veinte vice-presidentes, presidentes de grupos políticos o sus sustitutos y presidentes de comisiones.

Tiene diversas funciones, entre ellas preparar el orden del día de la Asamblea y negociar con otros organismos internacionales.