El Papa invita a los padres a rezar para que sus hijos escuchen a Jesús

Durante el rezo del “Regina Caeli”

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo 25 de abril de 2010 (ZENIT.org).- En la Jornada de oración por las vocaciones que la Iglesia celebra este domingo, Benedicto XVI invitó a los padres a rezar para que sus hijos se abran a la escucha de Jesús.

Antes de rezar la oración mariana del Regina Caeli, el Papa se dirigió desde la ventana de su estudio a los miles de fieles congregados en la Plaza de san Pedro y aseguró que “la primera forma de testimonio que suscita vocaciones es la oración”.

Para ilustarrlo, puso el ejemplo de “santa Mónica que, suplicando a Dios con humildad e insistencia, obtiene la gracia de ver volverse cristiano a su hijo Agustín”.

“Invito, por tanto, a los padres a rezar, para que el corazón de sus hijos se abra a la escucha del Buen Pastor, y hasta el más pequeño germen de vocación se convierta en árbol frondoso, colmado de frutos para bien de la Iglesia y de toda la humanidad”, afirmó, citando la carta de convocatoria del Año Sacerdotal.

Seguidamente, lanzó una pregunta: “¿Cómo podemos escuchar la voz del Señor y reconocerlo?”

“En la predicación de los apóstoles y de sus sucesores –respondió-: en ella resuena la voz de Cristo, que llama a la comunión con Dios y a la plenitud de vida”.

“Sólo el Buen Pastor custodia con inmensa ternura a su grey y la defiende del mal, y sólo en Él los fieles pueden depositar absoluta confianza”, continuó.

En esta Jornada de especial oración por las vocaciones, el Pontífice también exhortó en particular “a los ministros ordenados, para que, estimulados por el Año Sacerdotal, se sientan comprometidos ‘con un más intenso e incisivo testimonio evangélico en el mundo de hoy’”.

Y destacó, recordando algunos aspectos de la Carta que escribió para convocar el Año Sacerdotal que la Iglesia está celebrando, que el sacerdote “continúa la obra de la Redención en la tierra”.

Auspició que los sacerdotes “sepan “acudir con gusto al sagrario”; se entreguen “totalmente a su propia vocación y misión con una ascesis severa”, se hagan disponibles a la escucha y al perdón; formen cristianamente al pueblo confiado a a ellos; cultiven con cuidado la “fraternidad sacerdotal”.

Y también que “tomen ejemplo de sabios y diligentes Pastores, como hizo san Gregorio de Nazianzo”, quien pedía a su amigo el obispo san Basilio: “Enseña tu amor por las ovejas, tu solicitud y tu capacidad de comprensión, tu vigilancia... la severidad en la dulzura, la serenidad y la mansedumbre en la actividad... las luchas en defensa de la grey, las victorias... conseguidas en Cristo”.

Por otra parte, Benedictó XVI agradeció las muestras de apoyo que está recibiendo, afirmando: “Agradezco a todos los presentes y a todos los que con la oración y el afecto sostienen mi ministerio de Sucesor de Pedro”.

Finalmente, dirigió un saludo especial a la Asociación Meter, que desde hace catorce años promueve la Jornada nacional para los niños víctimas de la violencia, la explotación y la indiferencia.

“En esta ocasión quiero sobre todo dar las gracias y alentar a cuantos se dedican a la prevención y a la educación –afirmó-, en particular los padres, los profesores y tantos sacerdotes, hermanas, catequistas y animadores que trabajan con los niños en las parroquias, en las escuelas y en las asociaciones”.