El Papa: la tierra pertenece a las generaciones futuras

La Iglesia en Italia se une a los ortodoxos para la Jornada por la Creación

| 2094 hits

CASTEL GANDOLFO / ESTAMBUL, domingo 29 de agosto de 2010 (ZENIT.org).- Hoy domingo, al término de la oración del Ángelus desde Castel Gandolfo, Benedicto XVI dirigió un pensamiento a la próxima Jornada por la salvaguardia de la Creación. Una Jornada promovida por la Conferencia Episcopal Italiana el día 1 de septiembre, el mismo día que la celebra también la Iglesia ortodoxa.

El lema de la Jornada, por parte de los católicos italianos, es “Custodiar la creación, para cultivar la paz”. Para los ortodoxos, este día 1 de septiembre, además de la Jornada por la salvaguarda de la creación – que se celebra desde hace veinte años –, marca también el inicio del año eclesiástico.

El Papa Benedicto XVI afirmó que “se trata de una cita ya habitual, importante también en el plano ecuménico”, que “este año nos recuerda que no puede haber paz sin respeto del medio ambiente”.

“Tenemos, de hecho, el deber de entregar la tierra a las nuevas generaciones en un estado tal que también ellas puedan habitarla dignamente y conservarla ulteriormente. ¡Que el Señor nos ayude en esta tarea!”, añadió el Papa.

Por su parte, el Patriarca de Constantinopla, Bartolomé I, ha hecho público un mensaje, del que se hace eco L'Osservatore Romano en su edición de hoy, con el título “La tutela de los recursos naturales, garantía de futuro”.

Sobre la cuestión de la salvaguarda de la Creación, una cuestión muy importante para la Ortodoxia, Bartolomé I recuerda la encíclica de su predecesor Demetrio, en la se mostraba, desde las fuentes de la Tradición, la importancia de la tutela del medio ambiente “como creación divina y como herencia compartida”.

Para la Iglesia ortodoxa, afirma el Patriarca, la tutela del medio ambiente “constituye una gran responsabilidad de toda persona humana, independientemente de los resultados materiales y financieros”.

“La correlación directa entre la misión divina de 'trabajar y preservar' y todos los aspectos de la vida contemporánea constituye la única perspectiva de una coexistencia armoniosa con cada uno de los elemnetos de la creación, y con el conjunto dl mundo natural en general”.

Por ello, Bartolomé I invita a los fieles ortodoxos a “tomar parte en esta lucha titánica y justa con el fin de atenuar la crisis ambiental y de prevenir los impactos aún peores que podrían derivar de ella”.

Iniciativas por parte católica

Los obispos italianos, que de nuevo este año convocan esta Jornada en coincidencia con los ortodoxos, reconocen, en su mensaje publicado con motivo de esta ocasión, que a menudo “el medio ambiente es sometido a una explotación tan intensa, que se producen situaciones de fuerte degradación, que amenazan la habitabilidad de la tierra para la generación presente y aún más para las futuras”.

“Cuestiones incidencia aparentemente local – prosigue el mensaje – se revelan conectadas con dinámicas más amplias, como por ejemplo el cambio climático, capaces de incidir en la calidad de vida y en la salud de lugares más lejanos”.

Además, advierten, también las guerras “contribuyen fuertemente a la degradación de la tierra, produciendo otras víctimas, que se añaden a las que se producen de forma directa”.

No sólo las diócesis italianas han organizado, en muchos casos, en unión con parroquias y comunidades ortodoxas, actos para este día. También tendrá lugar en varios países de Europa Central una peregrinación ecuménica para rezar por este motivo.

Esta “peregrinación verde”, convocada por el Consejo de las Conferencias Epsicopals de Europa, durará cinco días, del 1 al 5 de septiembre, y partirá desde Esztergom (Hungría) hasta el santuario mariano de Mariazell (Austria) pasando por Bratislava (Eslovaquia).

Los peregrinos europeos reflexionarán sobre el Mensaje del Papa Benedicto XVI para la Jornada Mundial de la Paz de este año: “Si quieres promover la paz, protege la Creación”.

El motivo de esta peregrinación, explica el secretario general del CCEE, es mostrar “ante todo un camino espiritual y de conversión”. “La crisis ecológica que hoy atraviesa Europa no está disociada de la actual crisis moral del continente, sino que una influye en la otra”, añade.