El Papa llama a los cristianos holandeses a convertirse en misioneros

Peregrinación jubilar de los Países Bajos a la sede de Pedro

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CIUDAD DEL VATICANO, 7 nov (ZENIT.org).- Juan Pablo II, al recibir esta mañana a los católicos holandeses que en este día realizaron su peregrinación jubilar, dejó una consigna muy concreta: «Dar testimonio de Cristo es una tarea que involucra a la Iglesia y a cada uno de los fieles a todos los niveles».



Los peregrinos llegaron a Roma guiados por el cardenal Adrianus Simonis, presidente de la Conferencia Episcopal de los Países Bajos. Entre los fieles, sacerdotes y obispos, se encontraba el anciano cardenal Johannes Willebrands, ex presidente del Consejo Pontificio para la unidad de los cristianos, que el pasado 4 de septiembre cumplió los 91 años.

En su discurso de bienvenida, el Papa presentó el año jubilar como un período que debe estimular a «volver a emprender con nuevo empuje el compromiso apostólico y misionero».

En este sentido, recordó las «numerosas compañías de misioneros y apóstoles» que a través de la gloriosa historia de la Iglesia holandesa «han anunciado el Evangelio y servido a la humanidad».

Entre otros, destacó la espléndida figura de sor Maria Adolfina Dierckx y la de sus compañeras de martirio en China, canonizadas por el mismo Juan Pablo II el pasado 1 de octubre.

Asimismo, el pontífice recordó a esos holandeses que todavía hoy «trabajan en el extendido campo de la misión y de la promoción humana» y que constituyen «un signo de bendición» y una «señal de aliento» para no desfallecer en el «fervor cristiano».

Juan Pablo II aprovechó la oportunidad para invitar a los peregrinos a «profundizar en la comunión entre la Iglesia que está en Holanda y el sucesor de Pedro y, a través de él, con la Iglesia universal».

De hecho, «sobre el fundamento de la unidad --precisó-- las diversidades contribuyen a enriquecer a todo el cuerpo de Cristo». Y si surgen motivos de diferencias en la vida eclesial, añadió, «el diálogo en la caridad y en la verdad debe caracterizar siempre la actitud con la que cada una de las personas y comunidades se relacionan entre sí y con la Iglesia».

Antes de la audiencia papal, los peregrinos holandeses participaron en la misa presidida por el cardenal Simonis en la misma Basílica vaticana. La peregrinación jubilar, tras la comida en plan picnic en la Plaza de San Pedro, continuó, por la tarde, con una procesión hacia la Basílica de San Juan de Letrán. En el recorrido, los peregrinos se detuvieron a meditar sobre algunos aspectos de la vida cristiana en los lugares sagrados de la ciudad que encontraron a su paso.