El Papa llama al Patriarca de Antioquía a ser su colaborador en el Vaticano

Nuevo prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales

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CIUDAD DEL VATICANO, 26 nov (ZENIT.org).- Juan Pablo II desmintió las previsiones de todos los «vaticanólogos» al nombrar oficialmente ayer, como prefecto de la Congregación vaticana para las Iglesias Orientales, al patriarca de Antioquía de los Sirios, Ignace Moussa I Daud.



El nuevo prefecto vaticano, que muy posiblemente será creado cardenal en el próximo consistorio, sustituye al cardenal Achille Silvestrini, de 77 años, quien renunció por razones de edad.

Silvestrini, italiano, había sido brazo derecho del anterior secretario de Estado vaticano, el cardenal fallecido Agostino Casaroli, y con él había sido el impulsor de la política de intento de diálogo de la Santa Sede con los regímenes comunistas que gravitaban en torno a Moscú hasta finales de los años ochenta. Era prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales desde 1991.

El patriarca Ignace Moussa I Daud, de 70 años, nacido en Siria, terminó sus estudios de Derecho Canónigo en Roma, en la Universidad Pontificia Lateranense. Fue nombrado obispo de la sede del Cairo de los Sirios, en 1977. En 1994, fue promovido a la archieparquía de Homs-Hama de los Sirios. Cuatro años después, en 1998, el Santo Sínodo sirio-católico de Antioquía lo elegía patriarca.

Con el nombramiento de Su Beatitud Ignace Moussa I Daud, un exponente de primer plano de una de las antiguas y gloriosas Iglesias de Oriente vuelve a ocupar el cargo de prefecto de la Congregación paras las Iglesias Orientales. En el pasado, ocuparon este puesto el patriarca armenio de rito católico Grégoire-Pierre XV Agagianian (1895-1971) , y el indio Duraisamy Simon Lourdusamy, antiguo arzobispo de Bangalore (India).

Este organismo de la Santa Sede ha recibido institucionalmente del Santo Padre la tarea de ser nexo de unión con las Iglesias orientales católicas para favorecer su crecimiento, salvaguardar sus derechos, y mantener vivos e íntegros en la Iglesia católica, junto al patrimonio litúrgico y espiritual de la Iglesia latina, la tradición cristiana oriental.

Algunas de estas Iglesias tienen otros ritos (en ocasiones los mismos de la Iglesia ortodoxa) y otra disciplina (en algunos casos, por ejemplo, aceptan la ordenación de sacerdotes casados); ahora bien, todas reconocen el primado del obispo de Roma, signo de comunión para la Iglesia universal.

Además, la Congregación tiene autoridad exclusiva en las siguientes regiones: Egipto y península del Sinaí, Eritrea y Etiopía del Norte, Albania del Sur, Bulgaria, Chipre, Grecia, Irán, Irak, Líbano, Palestina, Siria, Jordania, Turquía y Afganistán.