El Papa: No se puede abandonar a su suerte a los jóvenes trabajadores

Mensaje pontificio al Congreso internacional de la Juventud Obrera Cristiana

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CIUDAD DEL VATICANO, 10 oct (ZENIT.org).- Los jóvenes trabajadores tienen que afrontar una situación laboral de cambios radicales en las que, en ocasiones, se encuentran abandonados a su suerte. Esta situación hace más necesario aún el compromiso de los cristianos en el mundo obrero, constata Juan Pablo II en el mensaje que ha enviado en su nombre el cardenal Angelo Sodano, secretario de Estado vaticano al Congreso internacional de la Juventud Obrera Cristiana (JOC) y la Coordinación Internacional de la Juventud Obrera Cristiana (CIJOC), que se inauguró esta tarde, en El Escorial (Madrid).



Ofrecemos el mensaje enviado por el Papa a la presidenta de esta organización, Nicoletta Pisa.

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Señora Presidenta:
1. Me complace transmitir el cordial saludo de Su Santidad Juan Pablo II a todos los "jocistas" reunidos en El Escorial (Madrid), para participar en el V Consejo Internacional de la CIJOC, como representantes de esta organización en los diversos países y continentes.

Vosotros seguís la gran tradición "jocista", que hunde sus raíces en aquella intuición apostólica del P. Joseph Cardjin, el cual se propuso ayudar a los jóvenes trabajadores a ser testigos de la esperanza cristiana en su propio ambiente laboral. En las primeras décadas del siglo XX, este celoso sacerdote belga supo percibir con clarividencia la situación de la juventud trabajadora, sometida no sólo a condiciones muy penosas en las fábricas, sino también expuesta a poderosos influjos que la hacía sentirse alejada de la vida de la Iglesia. Lo movió sobre todo su conciencia misionera por el destino de aquellos jóvenes trabajadores para los cuales fundó la JOC. La difusión de este movimiento especializado de la Acción Católica fue tal que pronto, desde casi sus orígenes franco-belgas, se transformó en una corriente viva que tuvo como protagonistas a jóvenes trabajadores de muy diversos países, forjadora de militantes cristianos en el mundo del trabajo y enriquecedora de la misión de la Iglesia en el ámbito urbano-industrial. En ese camino nunca faltó a la JOC el apoyo y el aliento de la Santa Sede. El P. Joseph Cardjin fue designado experto en el Concilio Vaticano II por el Papa Juan XXIII, recientemente beatificado, y más tarde nombrado Cardenal en 1964 por el Papa Pablo VI.

2. Hoy esta tradición jocista sigue viva, gracias también a la Coordinación Internacional de la Juventud Obrera Cristiana. Después de la larga crisis de los años setenta, la CIJOC ha ofrecido a los jóvenes trabajadores de todo el mundo un movimiento fiel a las orientaciones de su fundador y a la Iglesia. A este respecto, el Santo Padre desea manifestar también su reconocimiento a los Asistentes eclesiásticos que prestan su valiosa ayuda para que se realice el objetivo esencial de la CIJOC: que los jóvenes trabajadores sean apóstoles y evangelizadores de los demás jóvenes. Además, se ha de constatar con satisfacción que, desde 1986, fecha en que la Santa Sede reconoció esa Coordinación Internacional, ha aumentado la confianza en la CIJOC, que mediante su labor formativa ayuda a los jóvenes trabajadores a descubrir y desarrollar su responsabilidad de ciudadanos y de cristianos en su ambiente laboral y en la vida eclesial.

3. El desafío que asume actualmente la CIJOC es muy grande. Hay vastos sectores de jóvenes que, en los más diversos ambientes del mundo del trabajo sometido hoy a acelerados y complejos procesos de transformación, necesitan una renovada presencia del anuncio cristiano. Son jóvenes que a menudo tienen escasa formación escolar y profesional, lo que acrecienta las dramáticas situaciones de exclusión y desempleo; o bien que afrontan trabajos de gran precariedad y que, a veces, se ven incluso sometidos a formas de explotación. Son jóvenes que muchas veces no encuentran acogida y ayuda en las Organizaciones sindicales tradicionales. Jóvenes atrapados en periferias urbanas degradadas, tentados por la violencia y las redes de delincuencia. Jóvenes a menudo víctimas de ambientes muy descristianizados, pero que, no obstante todo ello, buscan un sentido a la vida y abrigan anhelos de verdad y felicidad, de justicia y dignificación de las personas. Por eso necesitan tanto un testimonio cercano y un acompañamiento que sepa proponerles un ideal atrayente y les ayude a afrontar con seriedad su propio deber en la sociedad. Por esto el Papa les alienta encarecidamente a fomentar esa compañía solidaria de "jocistas", para una mayor formación de los jóvenes trabajadores a todos los niveles, que les permita encontrar a Cristo como la primera e inagotable respuesta a todos sus anhelos. De este modo cada joven será capaz de comportarse como un verdadero militante en su lugar de trabajo, como laico llamado a entregar la propia vida por la causa del Evangelio.
4. El Santo Padre confía en que este Consejo Internacional, celebrado en el año del Gran Jubileo, sea una ocasión propicia para renovar, en la CIJOC, los compromisos y orientaciones fundamentales. Así pues, de todos los movimientos afiliados y de sus militantes se espera que pongan su confianza en Dios para obtener la gracia de la conversión y abrirse así a una vida nueva, animada por la caridad, origen de la auténtica solidaridad. Que Cristo sea para cada uno de los "jocistas" la Puerta Santa, que guíe serenamente vuestros pasos. El encuentro con Jesucristo ayudará a vivir y participar plenamente en la comunión de su Iglesia, por medio de la Palabra de vida y de la acción salvífica de los Sacramentos. Esa fiel adhesión eclesial de la CIJOC será siempre un fundamento seguro y, a la vez, un impulso constante para dar testimonio de Cristo a los jóvenes trabajadores de todo el mundo. Son tantos los ambientes que necesitan esa renovación y la difusión de la experiencia jocista, que encuentra en la CIJOC su cauce adecuado.

5. En esta circunstancia, el Santo Padre pide al Señor que este V Consejo Internacional ayude a todos sus miembros a trabajar incansablemente en favor de la juventud obrera, lo cual redundará en bien de toda la sociedad. Con esta viva esperanza, imparte con afecto a todos los presentes la Bendición Apostólica.

Aprovecho esta ocasión para manifestarle los sentimientos de mi consideración y estima en Cristo.

Cardenal Angelo Sodano
Secretario de Estado de Su Santidad