El Papa pide a los cardenales ayudarle a anunciar al mundo que Dios es amor

Crea quince nuevos purpurados en el primer consistorio de este pontificado

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CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 24 marzo 2006 (ZENIT.org).- Al crear quince nuevos cardenales, Benedicto XVI les pidió este viernes que entreguen su vida para ayudarle en su misión de anunciar al mundo que Dios es amor.



Participaron en el primer consistorio público de este pontificado, celebrado al aire libre en la plaza de San Pedro a causa de la afluencia de 15.000 peregrinos, los cardenales de todo el mundo que han podido venir a Roma, así como autoridades civiles de los países de origen de los nuevos «príncipes de la Iglesia».

En la homilía, el Santo Padre resumió el sentido de la llamada a ser cardenales con «la palabra que he puesto como centro de mi primera encíclica: "caritas"», amor, argumento que se ha convertido en el eje de este pontificado.

Según él mismo explicó, el color de la púrpura cardenalicia, que en este día recibieron, debe reflejar precisamente el «amor apasionado por Cristo, por su Iglesia y por la humanidad». « Que sea realmente símbolo del ardiente amor cristiano que refleja vuestra existencia».

«Cuento con vosotros, venerados hermanos, cuento con todo el Colegio del que pasáis a formar parte, para anunciar al mundo que "Deus caritas est"», Dios es amor.

El obispo de Roma reconoció que esta misión debe cumplirse «con el testimonio de sincera comunión entre los cristianos».

«Cuento con vosotros, queridos hermanos cardenales --añadió--, para hacer que el principio de la caridad pueda irradiarse y logre vivificar a la Iglesia a todos los niveles de su jerarquía, en toda comunidad e instituto religioso, en toda iniciativa espiritual, apostólica y de animación social».

«Cuento con vosotros --insistió-- para que el esfuerzo común de poner la mirada en el Corazón abierto de Cristo haga más seguro y veloz el camino hacia la unidad plena de los cristianos».

El Papa pidió, por último, la colaboración de los cardenales «para que gracias a la atenta valoración de los pequeños y de los pobres, la Iglesia ofrezca al mundo de modo incisivo el anuncio y el desafío de la civilización del amor».

El momento más emocionante del acto litúrgico tuvo lugar cuando, uno tras otro, los cardenales se fueron arrodillando ante el Papa para recibir el birrete cardenalicio que, cuyo color, como leyó el Papa, indica la disponibilidad «de derramar tu sangre por el crecimiento de la fe cristiana, por la paz y armonía entre el pueblo de Dios, por la libertad y la extensión de la Santa Iglesia Católica Romana».

Aplausos espontáneos siguieron al abrazo que después intercambió el Papa con cada uno de los cardenales. El primero en acercarse al pontífice fue el arzobispo estadounidense William Joseph Levada, quien ha sustituido al cardenal Joseph Ratzinger como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

El Papa se levantó de su trono y se inclinó para entregar el birrete al cardenal Peter Poreku Dery, arzobispo emérito de Tamale (Ghana), de 87 años, quien estaba en silla de ruedas.

A continuación, los neocardenales intercambiaron el abrazo de la paz con el resto de los cardenales.

El acto concluyó con la oración universal en seis idiomas, además de la introducción en latín. En chino se rezó «por todos los que todavía sufren a causa de su fe cristiana».

Este sábado, solemnidad de la Anunciación del Señor, Benedicto XVI presidirá la concelebración de la misa con los nuevos cardenales, a quienes entregará el anillo cardenalicio como signo de dignidad, de solicitud pastoral y de más sólida unión con la sede del apóstol san Pedro.

Con los quince nuevos cardenales el Colegio cardenalicio queda compuesto por 193 miembros, 120 electores en un posible cónclave de elección de un nuevo Papa por no haber cumplido 80 años.