El Papa pide a los obispos defender la libertad religiosa en Nigeria

Contra la «sharia» y a favor del diálogo con el mundo musulmán

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CIUDAD DEL VATICANO, 22 abril 2002 (ZENIT.org).- Juan Pablo II ha alentado a la Iglesia católica en Nigeria a defender con «valentía y firmeza» la libertad religiosa ante el fundamentalismo y a promover el diálogo con los creyentes en el Islam.



Las palabras del pontífice, pronunciadas este sábado ante un grupo de obispos del país más poblado de África en su quinquenal visita «ad limina», tienen lugar en pleno debate en torno a la ley islámica («sharia»), impuesta en doce estados del norte de la Federación.

«Hay ciertas partes del país en las que exponentes del Islam están actuando cada vez con más militancia hasta llegar a imponer su comprensión de la ley islámica a Estados enteros de la Federación Nigeriana, negando la libertad de religión de los demás creyentes», constató el Papa.

«Aliento decididamente y apoyo todos vuestros esfuerzos --dijo el Santo Padre a los obispos-- para pronunciaros con valentía y firmeza en este sentido»

«Hay que recordar a los líderes gubernamentales, tanto locales como federales, así como a la gente de buena voluntad de todas las creencias --afirmó--, que todo gobierno tiene la obligación de asegurar que la igualdad de todos los ciudadanos ante ley no puede ser violada nunca por razones religiosas».

Nigeria es la nación más poblada de África, con casi 111 millones de habitantes, de los cuales la mitad son cristianos y la otra mitad musulmanes. En los 36 estados del país conviven 250 grupos étnicos y lingüísticos.

«Incluso en los casos en los que se garantiza una particular posición jurídica a una religión --explicó el Papa--, permanece siempre el deber de asegurar que el derecho a la libertad de conciencia sea legalmente reconocido y efectivamente respetado para todos los ciudadanos, incluso para los extranjeros que residen en el país».

Ahora bien, Juan Pablo II, después de haber leído los informes que con motivo de esta visita le presentaron los obispos nigerianos, constató que, a pesar de las dificultades, se han dado progresos en el diálogo entre cristianos y musulmanes, así como entre cristianos y creyentes de otras religiones.

«La herencia cultural de numerosos grupos étnicos presentes en Nigeria debe ser vista como una fuente de enriquecimiento para la nación, y no como una causa de conflicto y división», dijo

En el contexto de las elecciones generales, que se celebrarán el próximo año en Nigeria, Juan Pablo II pidió a los prelados «intensificar la cooperación ecuménica e interreligiosa con el objetivo de ayudar a los políticos, a los legisladores tradicionales y a los líderes religiosos a trabajar juntos para asegurar un proceso electoral libre, limpio y pacífico».