El Papa pide a los padres que enseñen a sus hijos a observar la naturaleza

Tras el primer rezo del Ángelus ante los peregrinos desde su llegada a Castel Gandolfo

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CASTEL GANDOLFO, domingo 10 de julio de 2011 (ZENIT.org).- Benedicto XVI pidió a los padres que enseñen a sus hijos a observar y proteger la naturaleza como gran regalo que habla de Dios, este domingo después de rezar el Ángelus desde el balcón del Palacio Apostólico de Castel Gandolfo.

“En este tiempo de vacaciones, (···) os invito a recobrar fuerzas maravillándoos ante el esplendor de la Creación”, dijo, al saludar a los peregrinos francófonos presentes en el patio interior de la residencia veraniega de los papas.

“Padres, ¡enseñad a vuestros hijos a observar la naturaleza, a respetarla y a protegerla como un don magnífico que nos hace presentir la grandeza del Creador!”, pidió

Destacó que “hablando en parábolas, Jesús utilizó el lenguaje de la naturaleza para explicar a sus discípulos los misterios del Reino”. “¡Que las imágenes que usa se nos hagan familiares!”, continuó.

“Recordemos que la realidad divina está escondida en nuestra vida cotidiana como la semilla enterrada en la tierra –añadió-. ¡En nosotros hagamos que dé fruto!”.

El rezo del Ángelus de este domingo constituyó el primer encuentro del Papa con los peregrinos desde su llegada, este jueves por la tarde, a Castel Gandolfo, donde pasará el verano.

En la alocución previa a la oración mariana, Benedicto XVI destacó que la parábola del sembrador que se leía este domingo en la eucaristía “es una página de algún modo “autobiográfica”, porque refleja la experiencia misma de Jesús, de su predicación”.

“Él se identifica con el sembrador, que esparce la buena semilla de la Palabra de Dios, y percibe los diversos efectos que obtiene, según el tipo de acogida reservada al anuncio”, explicó.

Para el Pontífice, “en el fondo, la verdadera “Parábola” de Dios es Jesús mismo, su Persona, que, en el signo de la humanidad, esconde y al mismo tiempo revela la divinidad”.

“De esta manera Dios no nos obliga a creer en Él, sino que nos atrae hacia Sí con la verdad y la bondad de su Hijo encarnado: el amor, de hecho, respeta siempre la libertad”, añadió.

Benedicto XVI también recordó que este lunes se celebra la fiesta de San Benito, abad y patrón de Europa, e invitó a mirarle como “maestro de la escucha de la Palabra de Dios, una escucha profunda y perseverante”.

“Debemos siempre aprender del gran Patriarca del monaquismo occidental y dar a Dios el lugar que Él espera, el primer lugar –indicó-, ofreciéndoLe, con la oración de la mañana y de la tarde, las actividades cotidianas”.