El Papa pide a misioneras ser caricia del amor de Dios a los emigrantes

Mensaje del Papa al Capítulo General de las religiosas cabrinianas

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CIUDAD DEL VATICANO, 7 julio 2002 (ZENIT.org).- Juan Pablo II ha invitado a las Misioneras del Sagrado Corazón, fundadas por santa Francisca Cabrini, patrona de los emigrantes, a convertirse en caricia del amor de Dios para cada hombre y mujer.



La propuesta del pontífice está contenida en una carta dirigida a la superiora general de la familia religiosa, sor Lina Colombini, con ocasión de su capítulo general, en curso en Roma desde el pasado jueves hasta el 31 de julio.

El pontífice invita a las misioneras a «Lanzarse con renovado ardor hacia las fronteras de la caridad para hacer visible el amor misericordioso y compasivo del Señor y hacer resonar el anuncio de Cristo allí donde la Providencia les ha situado».

En definitiva, les pide «seguir las huellas» de la fundadora que tuvo «una vida completamente dedicada a llevar el amor de Cristo a cuantos, lejanos de la patria y la familia, corrían el riesgo de alejarse incluso de Dios».

En las «cambiadas condiciones de la movilidad humana», el obispo de Roma recuerda a las hijas de la Madre Cabrini su llamada «a ofrecer una acogida atenta y solidaria a los migrantes de nuestro tiempo que a menudo llevan consigo, junto a una carga de sufrimiento, de soledad y de pobreza, también un rico bagaje de humanidad, de valor y de esperanzas».

Una cuidado especial viene recomendado por el Papa hacia la «promoción de la mujer, especialmente en contextos donde está más amenazada e indefensa».

Así como a la educación de los niños y de los adolescentes, la catequesis y la pastoral juvenil, «vías privilegiadas de evangelización y de formación cristiana, canales de transmisión de una fe que incida en la cultura y en la vida».

Entre los empeños prioritarios que el Papa propone a las misioneras está el de «custodiar siempre el gran valor de la vida comunitaria».

Para Juan Pablo II, «es más que nunca importante construir comunidades fraternas, que evangelicen en primer lugar con su testimonio de vida».

Las misioneras del Sagrado Corazón de Jesús son unas 460, incluidas las novicias.