El Papa pide a todo cristiano ser misionero, en especial a los niños

Al celebrar la Jornada Misionera Mundial de la Infancia

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CIUDAD DEL VATICANO, 6 enero 2002 (ZENIT.org).- Juan Pablo II dedicó su intervención de este día de Reyes, antes de rezar la oración mariana del «Angelus» junto a miles de peregrinos, a los «muchachos misioneros».



La Iglesia católica celebraba en este domingo de Epifanía la Jornada Misionera Mundial de la Infancia que llevaba por lema «Enciende la esperanza».

La plaza de San Pedro era una auténtica fiesta con una cabalgata de Reyes Magos que recorrió la Vía de la Conciliación al concluir la misa de ordenación de diez nuevos obispos, presidida por el Papa.

El pontífice, al asomarse a la ventana de su Biblioteca, explicó a los presentes que esta fiesta «compromete a los "muchachos misioneros" a difundir la luz de la solidaridad especialmente allí donde las tinieblas de la pobreza, el dolor y la guerra se hacen particularmente densas».

«El mandato misionero es para todos los creyentes --siguió diciendo--, llamados a anunciar y testimoniar el misterio de la salvación que se realizó en la encarnación, muerte y resurrección de Cristo».

«El apoyo misionero de los niños es particularmente precioso para los numerosos misioneros que, fieles al mandato de Cristo, trabajan para propagar la Buena Noticia hasta los más alejados confines de la tierra», constató.

Su intervención se convirtió de este modo en un acto de reconocimiento a estos «intrépidos evangelizadores» esparcidos por los cinco continentes. Según informa la agencia misionera «Fides», durante el año 2001 al menos treinta y tres de ellos fueron asesinados.