El Papa pide que la Iglesia pierda el miedo a los medios de comunicación

Mensaje con motivo de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales

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CIUDAD DEL VATICANO, 24 enero 2001 (ZENIT.org).- Juan Pablo II está convencido de que, si bien los medios de comunicación podrían parecer en ocasiones hostiles al cristianismo, la era de las comunicaciones globales ofrece una oportunidad única para la evangelización.



El mensaje del Papa con motivo de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales del año 2001, publicado hoy por el Vaticano, se convierte de este modo en un intenso llamamiento a que la Iglesia entera pierda el miedo y afronte un «activo e imaginativo compromiso» de presencia en este areópago decisivo de la aldea global.

Con ello, el Santo Padre reconoce que no hace más que repetir las palabras de Jesús: «Proclamar desde los terrados» el Evangelio. En la era global, aclara, los terrados son precisamente los medios de comunicación.

Juan Pablo II, considerado como uno de los fenómenos comunicativos de nuestra época, reconoce que «a veces el mundo de los medios puede parecer indiferente e incluso hostil a la fe y la moral cristiana».

«En parte esto sucede porque la cultura mediática se ha ido penetrando progresivamente por un sentido típicamente postmoderno donde la única verdad absoluta admitida es la inexistencia de la verdad absoluta o, en caso de que ésta existiese, sería inaccesible a la razón humana y por lo tanto irrelevante».

«Como resultado --añade--, el mundo de los medios puede, algunas veces, parecer un ambiente tan poco propicio para la evangelización como el mundo pagano en tiempos de los apóstoles».

La propuesta del Papa es atrevida: «Del mismo modo que los primeros testigos de la Buena Nueva no se retiraron cuando encontraron hostilidad, tampoco hoy los seguidores de Cristo deben hacerlo».

De hecho, «del mismo modo que el mundo de los medios puede, a veces, dar la impresión de estar reñido con el mensaje cristiano, éste también ofrece oportunidades únicas para proclamar, a la entera familia humana, la verdad salvífica de Cristo».

El Papa cita, por ejemplo, los programas vía satélite de ceremonias religiosas que, con frecuencia, alcanzan una audiencia enorme. Uno de los acontecimientos con mayor audiencia televisiva en la historia fue, de hecho, la apertura de Puerta Santa de la Basílica de San Pedro al comenzar el Jubileo en la Navidad de 1999. Se calculó que fue seguida por más de mil millones de personas.

«Una audiencia tan vasta habría sido imposible de imaginar por nuestros predecesores en la predicación del Evangelio». Por lo tanto, afirma el Papa, «lo que se necesita en nuestros días es un activo e imaginativo compromiso ante los medios por parte de la Iglesia».

«Los católicos no tendrían que sentir temor de abrir las puertas de la comunicación social a Cristo --concluye--, de forma que la Buena Nueva pueda ser oída desde los terrados del mundo».