El Papa pide que se rece por los obispos y sacerdotes

Recuerda la figura del Buen Pastor, en la Jornada de oración por las vocaciones

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo 15 de mayo de 2011 (ZENIT.org).- “Os invito a una oración especial por los obispos – ¡incluido el de Roma!”, exclamó hoy el Papa Benedicto XVI, al introducir el rezo del Regina Coeli, en este cuarto domingo de Pascua, que es también Jornada de Oración por las Vocaciones.

Recordando el evangelio del día, el Papa quiso presentar a Cristo Buen Pastor como modelo para quienes en la Iglesia tienen responsabilidades de guiar a los fieles.

“En este domingo surge espontáneamente recordar a Dios a los Pastores de la Iglesia, y a quienes se están formando para ser Pastores”.

“Os invito por tanto a una especial oración por los obispos – ¡incluido el Obispo de Roma! –, por los párrocos, por todos aquellos que tienen responsabilidades en la guía del rebaño de Cristo, para que sean fieles y sabios al llevar a cabo su ministerio”, dijo el Papa.

Hoy quiso también evocar el testimonio de los pastores recientemente beatificados, Juan Pablo II, el sacerdote mártir Georg Häfner, y el fundador de la Sociedad de las Divinas Vocaciones, Justino Russolillo.

“¡Demos gracias al Señor porque no hace que falten santos sacerdotes a su Iglesia!”, añadió el Papa a los presentes.

Durante los saludos en los diversos idiomas, el Papa se dirigió a los peregrinos alemanes, a quienes recordó el ejemplo del padre Häfner, beatificado hoy en Wüzburg.

En el caos de la era nacional-socialista, afirmó el Papa, el mártir fue “un pastor fiel hasta el sacrificio de su vida por el rebaño”, llevando a muchas personas, mediante la “proclamación de la verdad” y la “administración de los sacramentos”, a “las aguas de la vida”.

Vocaciones sacerdotales

Pidió particularmente hoy oraciones por las vocaciones al sacerdocio, recordando que hace setenta años, Pío XII instituía la Obra Pontificia para las vocaciones sacerdotales.

“La feliz intuición de mi Predecesor se fundaba en la convicción de que las vocaciones crecen y maduran en las Iglesias particulares, facilitadas por contextos familiares sanos y robustecidos por el espíritu de fe, de caridad y de piedad”, afirmó el Papa.

Una vocación se realiza cuando se sale “de la propia voluntad cerrada y de la propia idea de autorrealización, para sumergirse en otra voluntad, la de Dios, dejándose guiar por ella”, subrayó.

“También en este tiempo, en el que la voz del Señor corre el riesgo de ser ahogada en medio de tantas voces, cada comunidad eclesial está llamada a promover y cuidar las vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada”.

“Los hombres, de hecho, siempre tienen necesidad de Dios, también en nuestro mundo tecnológico, y siempre habrá necesidad de Pastores que anuncien su palabra y que hagan encontrar al Señor en los Sacramentos.