El Papa pide rezar en septiembre por los profesores y por la Iglesia en Asia

Monseñor Grocholewski subraya el éxito de la educación católica

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CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 31 de agosto de 2011 (ZENIT.org).– En el mes de septiembre, Benedicto XVI invita a los cristianos a rezar por los profesores y por las comunidades cristianas en Asia, informa el Apostolado de la Oración.

La intención de oración universal del Papa es la siguiente: “Por todos los docentes, para que sepan trasmitir el amor a la verdad y educar en los valores morales y espirituales auténticos”.

El Pontífice también propone esta intención misionera por la Iglesia en Asia: “Para que las comunidades cristianas dispersas en el continente asiático proclamen el Evangelio con fervor, dando testimonio de su belleza con la alegría de la fe”.

Comentando ante los micrófonos de Radio Vaticano la intención referente a los profesores, el prefecto de la Congregación para la educación católica, el cardenal Zenon Grocholewski, destacó que “frente al relativismo que concierne a los valores y las verdades fundamentales de la vida, se aspira a transmitir el amor a la verdad”.

“Si no se sabe lo que es el bien y el mal, si todo es relativo, entonces surge la pregunta ¿a qué educar?”, planteó.

Respecto a la transmisión de los “valores espirituales”, recordó que “la educación no puede reducirse a la transmisión de conocimientos” porque entonces, estos conocimientos “pueden ser utilizados tanto para el bien como para el mal”.

“Hay que educar a la persona para que sepa –pero sobre todo para que quiera- utilizar esos conocimientos y esas capacidades para el bien”, indicó.

Preguntado sobre la misión de la Congregación para la educación católica, explicó que el objetivo es elaborar un “proyecto educativo basado en el carácter central de la persona humana, en su integridad”.

En su opinión, la formación intelectual debe “formar a la persona haciéndola capaz de ser crítica, de estar en condiciones de juzgar y de evaluar por su cuenta; no de ser esclava de propagandas y de ideologías”.

El purpurado insistió también en la importancia de la formación de los profesores. “No deben tener únicamente una formación intelectual y específica en la materia que enseñan, sino que deben tener también una cierta formación espiritual, que haga de ellos personas de confianza para representar una cierta “autoridad” ante los estudiantes”.

“Cuando algunos embajadores ante la Santa Sede no cristianos vienen a la Congregación, se jactan a menudo de haber frecuentado la escuela católica, la universidad católica. Yo les pregunto siempre por qué, sin ser católicos, han frecuentado la escuela católica”, explicó el cardenal.

Y añadió: “Siempre recibo dos respuestas: la primera, porque son las mejores; la segunda respuesta –para mí muy importante-, porque la escuela católica no sólo transmite conocimientos sino que forma a la persona”.

A pocos días de la vuelta al colegio, concluyó “a los jóvenes que puedan, con la ayuda de la escuela, formarse  y convertirse en personas sólidas, responsables, que por un parte saben dar un sentido a su vida y por otra, logran colaborar con los demás por el bien de la humanidad”.