El Papa pide solidaridad a favor de los refugiados

Recuerda los cincuenta años del ACNUR

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CIUDAD DEL VATICANO, 10 dic 2000 (ZENIT.org).- Juan Pablo II lanzó esta mañana un llamamiento a la comunidad internacional para que afronte la situación de los millones de refugiados del mundo.



Al concluir el Jubileo de los catequistas y profesores de religión, en el mediodía de este domingo, antes de despedirse de los peregrinos, el pontífice recordó que en estos días se celebran los cincuenta años de la aprobación del Estatuto del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

«Es una fecha importante para muchos que, obligados a huir de sus propios países a causa de la guerra y de la persecución, han encontrado en este Programa protección y asistencia en todo continente», dijo el Papa.

El Santo Padre aprovechó la ocasión para rendir homenaje no sólo a todos los desheredados que gracias a esta agencia de la comunidad internacional han encontrado protección y asistencia, sino también a los hombres y mujeres que les han ofrecido «tiempo, inteligencia y disponibilidad generosa incluso más allá de sus deberes profesionales».

Consideró que es necesario agradecer su labor con el compromiso «de protegerles y de sostener la obra humanitaria con la necesaria contribución económica».

«En la solidaridad internacional y en el diálogo político es posible encontrar soluciones para que la acogida de los refugiados no resulte demasiado pesada para algunos países y para que encuentren en las instituciones y en las estructuras públicas una defensa de sus derechos y de sus libertades fundamentales».

La oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados se estableció en 1951 para proteger a los refugiados y promover soluciones duraderas a sus problemas. Su función básica es dar protección internacional a los refugiados que, por definición, no gozan del amparo de su país de origen.

El ACNUR procura que los refugiados reciban asilo y debe vigilar para que todo refugiado goce protección legal, evitando así las detenciones y expulsiones ilícitas. Al mismo tiempo, ha de garantizar el derecho al trabajo, la educación y la asistencia, así como el derecho de la propiedad intelectual e industrial; el acceso a los tribunales y a la libertad de circulación.

En el mundo, ACNUR cuenta con más de 5.000 colaboradores que atienden a 22.300.000 refugiados en 120 países.