El Papa pide una vez más rezar por la paz «en estas horas de preocupación»

Por cuarta ocasión, presenta el Rosario como oración para el momento actual

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CIUDAD DEL VATICANO, 14 octubre 2001 (ZENIT.org).- Juan Pablo II volvió a renovar este domingo su invitación a rezar «por la paz en esta hora cargada de graves preocupaciones».



Por cuarta vez en quince días, al dirigirse en esta ocasión a unos veinte mil peregrinos reunidos en la plaza de San Pedro, a mediodía, el pontífice pidió a la Iglesia universal rezar el Rosario por el fin de la violencia.

En su breve intervención antes del rezo de la oración del «Angelus», pronunció la palabra «paz» en seis ocasiones.

«Con motivo de la situación internacional actual, he invitado a las personas y a las comunidades a rezar el Rosario por la paz --dijo--. Renuevo también hoy esta invitación, subrayando al mismo tiempo que el Rosario es contemplación de Cristo en sus misterios, en íntima unión con María Santísima».

«La espiritualidad contemporánea experimenta vivamente la exigencia de ir, por así decir, a lo esencial --siguió diciendo el pontífice desde la ventana de su biblioteca--. Por este motivo tiene lugar hoy un prometedor redescubrimiento de la auténtica naturaleza del Rosario, como oración que ayuda a estar en compañía de Cristo para conocerle mejor, asimilar sus enseñanzas, vivir su misterio».

«Y, ¿quién mejor que María nos puede acompañar en este itinerario de la mente y del corazón?», preguntó. «Este es el sentido de la repetición del "Avemaría" --respondió--, que constituye la urdimbre sobre la que se desarrolla la contemplación de los misterios».

«Que se eleve en la Iglesia insistente invocación por la paz con la oración del Rosario, de forma individual y comunitaria, teniendo fija la mirada en Jesucristo, nuestra Paz», deseó.

Cuando faltaba una semana para la celebración de la Jornada Misionera Mundial (Domund), el pontífice pidió también las oraciones de todos los cristianos por «los misioneros del Evangelio», para que «sean constructores de justicia y de paz».

«Por esta paz se está rezando en todo el mundo en esta hora cargada de graves preocupaciones», concluyó.

Desde el pasado 11 de septiembre, cuando Nueva York y Washington se convirtieron en el blanco de los salvajes atentados, el Papa ha pronunciado incansablemente una misma palabra al referirse a la nueva situación internacional: «paz».

Pocas horas después de que comenzaran los ataques anglo-estadounidenses contar Afganistán, el lunes, confesó públicamente: «Quiero compartir con vosotros y confiar al Señor la angustia y la preocupación que suscita en nosotros este delicado momento de la vida internacional».

En la audiencia general del pasado miércoles, volvió a pedir que se destierre la violencia y exigió el restablecimiento de una paz basada en el respeto de los derechos humanos.

Al cumplirse un mes de los atentados, el pasado 11 de octubre, Juan Pablo II y los casi 300 participantes en el Sínodo pidieron que Dios extirpe del corazón del hombre el hastío, el odio y la enemistad, y pidieron «que hable al corazón de los terroristas y los abra a la luz de la verdad».