El Papa posa junto a modelos de pasarela por una idea diferente de mujer

Recibe en audiencia a la asociación «Turris Eburnea»

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CIUDAD DEL VATICANO, 31 octubre 2001 (ZENIT.org).- En sus 23 años de pontificado, Juan Pablo II se ha sacado millones de fotos, pero nunca rodeado de preciosas modelos. Lo hizo en la mañana de este miércoles para ofrecer una imagen diferente de mujer, contrapuesta a la «mujer-objeto» dominante en algunos ambientes.



Las muchachas que rodeaban al Papa son modelos de la asociación «Turris Eburnea», que viven en el mundo del espectáculo sin renunciar a los valores cristianos.

Esta organización surgida en Turín, que se inspira en María, «Torre de Marfil», ofrece su testimonio a través de desfiles de moda y actividades artísticas.

Al final de la audiencia general de este miércoles, Juan Pablo II felicitó a estas chicas por «la significativa actividad apostólica que desempeña su asociación a favor de la formación de la juventud».

En particular, constató, es importante su testimonio «de cara a los problemas de la afectividad y de la preparación al matrimonio».

«Deseo que este testimonio traiga abundantes frutos espirituales en beneficio del pueblo de Dios», concluyó

En esta ocasión, las muchachas respondieron al Papa con una sonrisa que no era de circunstancias. Algunas de ellas han desfilado en pasarelas de moda de varios continentes.

En los desfiles de «Turris Eburnea» las chicas ofrecen también su testimonio sobre el amor, dando una concepción de la mujer en la que la belleza exterior sea un reflejo de la interior.

«No sólo se trata de desfiles de moda, sino también de ideas», aclaraba Elena, de 17 años, de pelo color azabache.

«Ser modernas, estar arregladas no es contradictorio con la búsqueda de nuestro crecimiento interior --concluye--. No sólo ser maniquís vacíos, sino mujeres que se enriquecen de valores para ser verdaderamente completas».