El Papa promueve la acogida de peregrinos minusválidos en Roma

En la Casa «Juan Pablo II-Obra Don Orione»

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ROMA, 30 junio 2003 (ZENIT.org).- Fruto de las donaciones recogidas durante el Jubileo del año 2000, el domingo pasado, en nombre del Papa, el cardenal Angelo Sodano inauguró la «Casa de Acogida Juan Pablo II-Obra Don Orione» destinada al alojamiento de los peregrinos minusválidos que viajen a la Ciudad Eterna.



Según la Obra Don Orione, Juan Pablo II, además de haber querido que se realice una obra orientada a la acogida de minusválidos como gesto de caridad y fruto del Jubileo, ha dispuesto también la creación de un fondo vaticano para cubrir los gastos de gestión a favor de los minusválidos sin recursos que peregrinen a Roma, quienes encontrarán hospitalidad en la misma Casa de Acogida.

«Don Orione decía: “Haciendo el bien uno no se equivoca nunca”; por lo tanto tenemos la seguridad de que una obra de caridad en recuerdo del Gran Jubileo es un acierto», dijo el cardenal Sodano al inaugurar las instalaciones.

También resaltó la importancia de que el acto se celebrara en la fiesta de los Santos Patronos de Roma, Pedro y Pablo. «Así desde el cielo intercederán por todos nosotros y nos ayudarán a seguir esta vía de la caridad», añadió el secretario de Estado vaticano.

El centro –situado en Via della Camilluccia, 112 (Roma)-- ha podido ser totalmente reestructurado y ampliado. Cuenta con 155 camas en habitaciones sin barreras arquitectónicas y dotadas de baños adaptados.

«Lo nuevo y hermoso es que haya plazas libres para acoger a los minusválidos que vienen a Roma desde las diócesis del mundo. Tendrán aquí alojamiento totalmente gratuito, subvencionado por el Santo Padre», explicó a los micrófonos de «Radio Vaticana» Don Roberto Simionato, director general de la «Pequeña Obra de la Divina Providencia».

«Para nosotros es un gran honor poder realizar la caridad en nombre del Papa –añadió--. Coincide con nuestro carisma: don Orione, cuando inició la Obra, quería que las obras de caridad fueran un puente entre el pueblo y el Papa, el pueblo y la Iglesia».

«Con esta propuesta inesperada sentimos que lo que quiere hacer toda obra, toda casa de don Orione en el mundo, aquí se hará de forma excelente en un sentido mucho más pleno, porque será la caridad en nombre del Papa», concluyó.