El Papa propone adoptar a distancia a padres de familia pobres

Una manera singular de recordar la fiesta de san José

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CIUDAD DEL VATICANO, 18 mar 2001 (ZENIT.org).- Juan Pablo II sorprendió este domingo con una propuesta inesperada: ¿por qué no adoptar a un padre de familia de un país pobre?



Al dirigirse a los miles de peregrinos reunidos a mediodía en la plaza de San Pedro del Vaticano, el Papa recordó este mediodía que el 19 de marzo se celebra la fiesta de san José, día del padre, y aprovechó la ocasión para alentar la campaña «Adopta un papá».

Esta idea lanzada en Italia por el «Comité de Unión de Católicos por una Civilización del Amor», constituye «una nueva forma de adopción a distancia --aclaró el obispo de Roma-- que, a través de la mediación directa de los misioneros, permite asegurar un trabajo digno a los cabezas de familia en los países más pobres».

«Bendigo de corazón esta iniciativa, que ayuda a las familias a permanecer unidas y contribuye a crear un mundo más fraterno y solidario», dijo el Papa antes de despedirse de los peregrinos.

En las tradicionales palabras que pronunció antes de rezar la oración mariana del Angelus este domingo, el Santo Padre ofreció el ejemplo de san José como inspiración para encontrar respuesta a muchos desafíos que afronta el hombre de hoy.

«¡Qué valiosa es la "escuela" de Nazaret para el hombre contemporáneo, amenazado por una cultura que con frecuencia exalta la apariencia y el éxito, la autonomía y una concepción falsa de la libertad individual!», exclamó el Papa. «¡Cuánta necesidad hay, por el contrario, de recuperar el valor de la sencillez y la obediencia, del respeto y de la búsqueda amorosa de la voluntad de Dios!».

«San José es para nosotros, en primer lugar, modelo de fe», explicó el sucesor de Pedro. «Un ejemplo alentador, especialmente cuando se nos pide confiar en Dios, "en su palabra", es decir, sin ver con claridad su designio».

En segundo lugar, concluyó, el padre putativo de Jesús es ejemplo para el hombre de hoy de «humilde ejercicio de obediencia, virtud que brilla en él en su silencio y en su escondimiento laborioso».

«Un testimonio elocuente para los creyentes de cómo "reinar" significa "servir"», concluyó. Ejemplo que no es sólo válido para los «padres», sino también para todos aquellos que tienen un papel de «guía», como los nueve obispos que mañana serán ordenados por el pontífice en la Basílica vaticana y para los que él mismo pidió las oraciones de todos los cristianos.