El Papa recibió en audiencia a los “ángeles custodios” del Vaticano

Agradece el trabajo de las fuerzas de seguridad del Estado pontificio

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 CIUDAD DEL VATICANO, martes 18 de enero de 2011 (ZENIT.org).- Con ocasión de la tradicional audiencia para felicitar el nuevo año, el Papa Benedicto XVI quiso expresar su reconocimiento a los dirigentes, funcinarios y agentes de la Inspectoría de Seguridad Pública del Vaticano, el pasado sábado 16 de enero en el Palacio Apostólico.

En su discurso, el Papa quiso mostrar su “sincero aprecio por el esfuerzo y la profesionalidad con los que los funcionarios y los agentes de policía del Estado, casi como “ángeles custodios”, velan día y noche en el Vaticano, garantizando la seguridad necesaria y poniéndose al servicio de los peregrinos”.

Esta obra de vigilancia, “llevada a cabo con diligencia y solicitud para tutelar el orden público”, es “ciertamente considerable y delicada”, reconoció. 

“Requiere no poca paciencia, perseverancia, sacrificio y disponibilidad a escuchar” y representa “un servicio muy útil que permite el desarrollo seguro y tranquilo de las manifestaciones espirituales y religiosas que se dan especialmente en la plaza de San Pedro.”.

Inspiración para la vida

“Que vuestra significativa presencia en el corazón de la cristiandad, donde multitudes de fieles llegan ininterrumpidamente para encontrarse con el Sucesor de Pedro y para visitar las tumbas de los Apóstoles, suscite siempre cada vez más el propósito de reavivar la dimensión espiritual de la vida, como también el empeño de profundizar en vuestra fe cristiana, testimoniándola con alegría a través de una conducta coherente”, pidió el Papa a los agentes.

En el periodo navideño que acaba de concluir, recordó, “la liturgia nos ha invitado a acoger al Verbo que desde el principio está en el seno del Padre y que Él nos ha dado, revelándonos su rostro en un Niño”.

“Él es el Eterno que entra en el tiempo y lo colma de su plenitud; es la luz que ilumina a los que están en las tinieblas; es el hijo de Dios, que hace llegar la salvación a la humanidad.

¡Acojámoslo siempre con fe y alegría!”, auguró.

“Nos lo presenta la Virgen María. Ella, como madre amorosa, vela por nosotros. Dirigíos frecuentemente a su intercesión materna y confiad a ella el año 2011, desde hace poco iniciado, de manera que sea para todos un tiempo de esperanza y de paz”, concluyó el Papa.