El papa recordó que la fe crece mediante la oración confiada en Dios

Saludó a la imagen del Señor de los Milagros que llegó en hombros de sus fieles a San Pedro

Lima, (Zenit.org) José Antonio Varela Vidal | 2670 hits

Durante el rezo del Ángelus de este domingo 6, el papa dio gracias a Dios por la jornada vivida en Asís el último viernes, durante su primera visita como sumo pontífice y en la misma fiesta de san Francisco de Asís.

Su reflexión la tomó del evangelio del día que recuerda el momento en que los apóstoles de Jesus le piden: "¡Auméntanos la fe!” (cf. Lc. 17, 5-6) e invitó a toda la plaza abarrotada de fieles a repetir con él: "Señor: ¡Auméntanos la fe!".

Para el papa, "nuestra fe es pequeña, nuestra fe es débil, frágil, pero la ofrecemos tal como es, para que (Dios) la haga crecer".

Recordó la enseñanza de Cristo, quien comparó la fe a un grano de mostaza y animó a los fieles "a tener una fe así, pequeña, pero verdadera, sincera, para hacer cosas humanamente imposibles, impensables".

Quiso también destacar la fe fuerte de tantas personas sencillas, humildes que todos conocemos. Y muy a su estilo, el Catequista universal hizo pensar en tantos padres y madres de familia que afrontan situaciones muy pesadas cargados de fe; o ciertos enfermos, incluso gravísimos, "que transmiten serenidad a quien los va a visitar", según dijo, advirtiendo que estas personas, precisamente por su fe, "no se vanaglorian de lo que hacen, es más, como pide Jesús en el Evangelio, dicen: «Somos siervos inútiles; hemos hecho lo que debíamos hacer»" (Lc. 17, 10).

En vista del mes de octubre que se inicia, Francisco invitó a pensar en los tantos misioneros que llevan el evangelio superando obstáculos de todo tipo, muchos de los cuales han dado verdaderamente la vida. Con este ejemplo, invitó a cada uno "a dar testimonio de Cristo, en la propia vida, ¡con la fe pequeñísima que tenemos, pero que es fuerte!".

Para obtener esta fuerza --continuó--, debe tomarse de Dios en la oración. "La oración es la respiración de la fe: en una relación de confianza, de amor, no puede faltar el diálogo, y la oración es el diálogo del alma con Dios", aseguró a los miles de peregrinos que lo vinieron a escuchar.

En vista de que octubre es también el mes del Rosario, invitó a rezar por tradición en este primer domingo, a la Bienaventurada Virgen María del Santo Rosario de Pompeya en Italia, porque "¡el Rosario es una escuela de oración! ¡El Rosario es una escuela de fe!", concluyó.

Al Señor de los Milagros

Antes de finalizar su intervención, el santo padre dirigió su saludo a los devotos que forman parte de la Hermandad del Señor de los Milagros de Roma, que habían llegado hasta la Plaza con la sagrada imagen en hombros.

Destacó la presencia del lienzo de tan antigua devoción peruana e invitó a todos los fieles a dirigir su mirada y saludo al «Cristo morado», que durante este mes recorrerá las calles de Roma y de muchas ciudades en Italia y alrededor del mundo.

La más importante sigue siendo la que se realiza en Lima, donde está ubicada la basílica menor que conserva el milagroso muro pintado en el siglo XVII por un esclavo angoleño. Este dio origen a la que es considerada como la manifestación religiosa católica periódica más numerosa del mundo.

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