El Papa recuerda el día de su primera comunión junto a 100.000 niños

En lo que pareció ser una Jornada Mundial de los Niños

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 16 octubre 2005 (ZENIT.org).- Juan Pablo II inventó la Jornada Mundial de la Juventud; Benedicto XVI parece haber inventado la Jornada Mundial de los Niños.



Unas 150.000 personas (unos 100.000 niños) respondieron en la tarde de este sábado a la invitación que el pontífice hizo el 12 de junio a los niños que en el último año hicieron la primera comunión o que la harán este año.

La propuesta estaba dirigida a los pequeños de la diócesis de Roma y vecinas, sin embargo a la plaza de San Pedro llegaron en autobuses niños de toda Italia, de España, de Francia y de otras partes del mundo.

El momento culminante tuvo lugar con el diálogo en el que Benedicto XVI respondió espontáneamente a las preguntas que le presentaron siete niños sobre la eucaristía, que se encontraban sentados muy cerca de él.

Al responder a Andrea, por ejemplo, quien le presentó la primera cuestión, Joseph Ratzinger recordó el día de su primera comunión, «un precioso domingo de marzo de 1935, hace 69 años».

«Era un día de sol, la iglesia era muy bonita, había música…», recordó el pontífice con una enorme sonrisa.

En aquel día, dijo, «prometí al Señor, en la medida de lo posible: "quiero estar siempre contigo" y le pedí: "pero Tú tienes que estar siempre conmigo"».

Una niña, Livia, le preguntó por qué confesarse antes de comulgar si siempre comete los mismos pecados. El Papa se rió al escuchar la pregunta.

«Es verdad --le respondió--, en general nuestros pecados son siempre los mismos, pero hacemos limpieza de nuestra casa, de nuestra habitación, al menos cada semana, aunque la suciedad sea siempre la misma».

La confesión, recordó, es necesaria «sólo en caso de pecado grave, pero es muy útil confesarse regularmente para cultivar la limpieza y la belleza del alma, y madurar poco a poco en la vida».

A Giulia, que le preguntó qué hacer si sus padres el domingo no van a misa, le respondió que hable con ellos «con gran amor, con gran respeto» y les diga: «querida mamá, querido papá, ¿sabes que hay algo muy importante para todos nosotros, también para ti? Encontrarnos con Jesús».

El Papa llegó en torno a las 18,00, después de una hora en la que los niños participaron en una fiesta de música, en la que entre otros participó Amii Stewart. Varios niños ofrecieron espectáculos, algunos de «break dance». En ese momento preparatorio, no faltaron los payasos.

El encuentro, que llevaba por título «El Pan del cielo», concluyó con la adoración y la bendición solemne con la Eucaristía. Incluso los niños que no tenían lugar en la plaza de San Pedro, y que siguieron el acontecimiento desde la Vía de la Conciliación, se arrodillaron en la calle durante esos momentos de oración.