El Papa recuerda que el Pueblo de Dios precede a los teólogos

Benedicto XVI subraya la importancia del “sensus fidei”

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CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 7 de julio de 2010 (ZENIT.org).- El Papa Benedicto XVI subrayó hoy la importancia del sensus fidei, es decir, de las creencias del pueblo de Dios por encima de las especulaciones teológicas, durante la audiencia celebrada hoy en el Aula Pablo VI.

El Pontífice dedicó su tradicional catequesis de los miércoles al ciclo de teólogos y pensadores medievales, centrándose hoy en la figura de Juan Duns Scoto, franciscano y gran teólogo, conocido también como el Doctor subtilis.

Comentando la mayor aportación de Scoto a la teología católica, su doctrina sobre la Inmaculada Concepción de la Virgen María, el Papa quiso subrayar sin embargo que el Pueblo de Dios se “adelantó” a venerar a la Inmaculada mucho antes de que él.

Duns Scoto enriqueció, “con su contribución específica de pensamiento lo que el Pueblo de Dios ya creía espontáneamente sobre la Beata Virgen, y manifestaba en los actos de piedad, en las expresiones del arte y, en general, en la vida cristiana”.

Así, explicó el Papa, la fe “tanto en la Inmaculada Concepción, como en la Asunción corporal de la Virgen estaba ya presente en el Pueblo de Dios, mientras que la teología no había encontrado aún la clave para interpretarla en la totalidad de la doctrina de la fe”.

“Por tanto el Pueblo de Dios precede a los teólogos y todo esto gracias a ese sensus fidei sobrenatural, es decir, esa capacidad infundida por el Espíritu Santo, que capacita para abrazar la realidad de la fe, con la humildad del corazón y de la mente”.

Revelado a los pequeños

Por ello, recordó a los teólogos que el Pueblo de Dios es "magisterio que precede", y que “debe ser después profundizado y acogido intelectualmente por la teología”.

En este sentido, auguró que los teólogos “puedan siempre ponerse a la escucha de esta fuente de la fe y conservar la humildad y la sencillez de los pequeños”.

Citando un discurso suyo del año pasado a los miembros del Comité Teológico Internacional, el Papa quiso recordar que “hay grandes doctos, grandes especialistas, grandes teólogos, maestros de fe, que nos han enseñado muchas cosas”, que “están versados en los detalles de la Sagrada Escritura”, pero que”no han podido ver el propio misterio, el verdadero núcleo”.

“En cambio, hay también en nuestro tiempo pequeños que han conocido este misterio. Pensemos en santa Bernardette Soubirous; en santa Teresa de Lisieux, con su nueva lectura 'no científica' de la Biblia, pero que entra en el corazón de la Sagrada Escritura", concluyó.