El Papa: Renovar el tejido social con una «cultura de la vida»

Encuentro con la Academia Pontificia para la Vida

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CIUDAD DEL VATICANO, 6 mar 2001 (ZENIT.org).- «Dios está de parte de la vida». Con palabras de esperanza, el Papa se ha dirigió el sábado pasado a los 125 participantes en la VII Asamblea General de la Pontificia Academia para la Vida, para afrontar los grandes desafíos planteados a los cristianos de hoy.



La asamblea, que se clausuró el domingo, había reunido a representantes de todo el mundo para debatir argumentos cada vez más presentes en los medios de comunicación por su actualidad. Al comenzar la audiencia el Papa saludó especialmente al presidente y vicepresidente de la misma Academia, el profesor Juan de Dios Vial Correa y el obispo Elio Sgreccia.

«La cultura de la vida: fundamentos y dimensiones», había sido el tema sobre el que habían debatido los expertos en estos días. Un tema, subrayó el Papa, que debe impulsar no sólo a oponerse a «la cultura de la muerte» sino sobre todo a comprometerse concretamente por una cultura de la vida».

«No es suficiente --añadió el Pontífice--, aunque sea necesario y obligado, limitarse a exponer y denunciar los efectos letales de la cultura de la muerte. Hace falta más bien regenerar continuamente el tejido interior de la cultura contemporánea, entendida como mentalidad vivida, como conjunto de convicciones y comportamientos, como estructuras sociales que la mantienen».

El Papa recordó que la cultura influencia no sólo las opciones del individuo sino también las decisiones legislativas, políticas y de la investigación científica. Y, como en un círculo cerrado, a su vez, las opciones políticas orientan los impulsos culturales «que en muchas ocasiones obstaculizan desgraciadamente la auténtica renovación de la sociedad».

De este modo, la investigación científica, que hoy como nunca goza de grandes medios, corre el riesgo de «moverse en muchos campos, incluso contra el hombre».

¿Qué hacer ante este panorama? Los medios de comunicación, el testimonio personal, la capacidad de diálogo, de escucha, de propuesta, son modos para difundir una cultura de la vida «que mire al progreso integral del hombre».

Pero ante todo es necesario sin embargo un apoyo: un entusiasmo radicado en la fe que sostenga al creyente.

«La vida vencerá: para nosotros ésta es una esperanza segura. Sí, vencerá la vida, porque la verdad, el bien, la alegría y el verdadero progreso están de la parte de la vida. Dios, que ama la vida y la da con
generosidad, está de parte de la vida».

«La encíclica "Evangelium Vitae" recordaba que "el evangelio de la Vida" no es ni una simple reflexión, ni un mandamiento para sensibilizar a la sociedad, sino una realidad concreta y personal porque consiste en el anuncio de la misma persona de Cristo», recordó el Santo Padre.

Cristo, subrayó el Papa, es «la resurrección y la vida». El que «ha dado su vida para vencer nuestra muerte y para asociar al hombre a su resurrección».

Juan Pablo II concluyó aclarando, además, que el diálogo entre fe y razón refuerza la cultura de la vida, cuyas instancias son el derecho a vivir.

La «cultura de la vida», concluyó, se basa en tres valores fundamentales, sin los cuales «no se puede tener una sociedad sana ni garantía de paz y justicia»: la defensa de la vida desde su concepción hasta la muerte, , la promoción de la familia y la tutela del ambiente.