El Papa reza por «el don de la salud» para niños enfermos de cáncer

Emocionante encuentro con pequeños venidos de Polonia

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CIUDAD DEL VATICANO, 4 junio 2001 (ZENIT.org).- Juan Pablo II vivió en la mañana de este lunes minutos de profunda emoción al encontrarse en el Vaticano con algo menos de doscientos niños polacos que sufren diferentes formas de tumor.



Los pequeños llegaron a Roma gracias al esfuerzo realizado por la Fundación «Entendimiento sin barreras», que con este viaje ha querido alejar unos días a los pequeños del ambiente de hospitales al que están acostumbrados.

Al ver esos rostros, en su mayoría rubios, algunos de ellos de porvenir incierto, Juan Pablo II dejó espacio a las confidencias: «Sé lo difícil que es la experiencia de la enfermedad». Por ello, invocó para cada uno de los pequeños «el don de la salud».

«Rezo para que tengáis esperanza en primer lugar vosotros --aseguró el obispo de Roma--, para que la tengan vuestros padres y quienes os atienden, para que seáis fuertes de espíritu, especialmente cuando el cuerpo desfallece a la debilidad».

El anciano Papa quiso dejar un consejo a sus pequeños huéspedes enfermos. «A quien sufre le resulta difícil comprender que también se cumple en medio de la enfermedad un gran bien, ya sea en él, ya sea en los corazones de todos los que están a su lado. Tenemos que agradecer a Dios el amor con el que os rodean vuestros padres y parientes, las atencioens de los médicos y enfermeras, la generosidad de las personas, con frecuencia desconocidas, que os apoyan material y espiritualmente».

Y antes de despedirse de cada uno de los pequeños, el pontífice añadió: «¡Que nunca falte este amor y esta bondad!».