El Papa: Se reniega de la Eucaristía cuando se vive sin amor

El pontífice profundiza en la dimensión «horizontal» del sacramento

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CIUDAD DEL VATICANO, 8 nov (ZENIT.org).- La celebración eucarística, que reúne a los cristianos en torno al altar, no tiene sentido si no se vive con amor. Lo afirmó con firmeza esta mañana Juan Pablo II al intervenir durante la tradicional audiencia general que ofreció este miércoles.



Utilizando las duras palabras que dirigía el apóstol Pablo a los primeros cristianos de Corinto, el obispo de Roma advirtió a los 35 mil fieles de 24 países presentes en la plaza de San Pedro del Vaticano, que quien participa en la Eucaristía indignamente, «sin hacer que se convierta en caridad fraterna, come y bebe su propio castigo».

De este modo, el Santo Padre continuó con la serie de catequesis que está afrontando en la segunda fase del gran Jubileo del año 2000 sobre ese sacramento que para los cristianos es el milagro más grande de la historia: la presencia de Cristo en la Eucaristía.

Hasta ahora, el sucesor de Pedro, en intervenciones anteriores, había explicado que gracias en la comunión del pan y del vino el cristiano puede alcanzar el grado máximo de unión con Dios, hasta el punto de convertirse en su «consanguíneo». Hoy explicó que esta unión con Dios no puede ser verdadera si no está acompañada por auténticos lazos de amor con los hermanos.

Para los apóstoles y los primeros cristianos, aclaró, esta comunión con la Eucaristía tenía dos dimensiones, una de carácter «vertical», «pues nos une al misterio divino», y una «horizontal», es decir, «eclesial, fraterna, capaz de unir en un lazo de amor a todos los participantes en la misma mesa».

«Es una comunión que se cumple en la historia», insistió el Papa, recordando aquella descripción que hacen los Hechos de los Apóstoles de los primeros cristianos: «Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones».

«Por este motivo --advirtió Juan Pablo II--, se reniega del significado profundo de la Eucaristía, cuando se celebra sin tener en cuenta las exigencias de la caridad y de la comunión».