El Papa traza los retos sociales y pastorales del «continente de la esperanza», América Latina

Ante los nuncios apostólicos de los países de la región

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 18 febrero 2007 (ZENIT.org).- Necesario reconocimiento de la libertad religiosa, creciente secularismo hedonista, proselitismo de las sectas, legislación contraria a la familia, migraciones, educación y formación de la opinión pública son algunos de los retos sociales y pastorales del presente en América Latina, constata Benedicto XVI.



Serán también, por lo tanto, puntos de reflexión de la V Conferencia General del Episcopado de Latinoamérica y El Caribe, que inaugurará el Santo Padre el 13 de mayo en Aparecida (Brasil).

Para preparar la gran cita eclesial, se han reunido dos días en el Vaticano –convocados por el secretario de Estado del Papa, el cardenal Tarcisio Bertone- los veinte representantes pontificios de los países de la región (Zenit, 15 febrero 2007).

Les recibió el Papa el sábado, sintetizando los desafíos del «continente de la esperanza» -como lo definía Juan Pablo II-, por ejemplo el hecho de que en él haya países cuyas constituciones «se limitan a “conceder” libertad de credo y culto, pero no “reconocen” aún la libertad religiosa».

Esta amplia zona del planeta -en la que vive un elevado porcentaje de católicos (unos 480 millones de una población de unos 600 millones)- también registra «el proselitismo de las sectas y la influencia creciente del secularismo hedonista postmoderno», advirtió el Santo Padre.

Asimismo «una atención prioritaria merece precisamente la familia, que muestra signos de derrumbamiento bajo las presiones de “lobbies” capaces de incidir negativamente en los procesos legislativos», alertó.

De ahí que sea necesario «recalcar que el matrimonio y la familia tienen su fundamento en el núcleo más íntimo de la verdad sobre el hombre y sobre su destino»; «sólo sobre la roca del amor conyugal, fiel y estable, entre un hombre y una mujer, se puede edificar una comunidad digna del ser humano», advirtió Benedicto XVI.

Entre el elenco de temáticas religiosas y sociales claves para el continente, el Papa citó también ante los nuncios apostólicos el fenómeno de la migración -«estrechamente ligado a la familia»- y la importancia de la educación y de la atención a los valores y a la conciencia «para formar laicos maduros».

Ocupó su atención igualmente el terreno mediático, aludiendo al compromiso de informar adecuadamente a la opinión pública «sobre las grandes cuestiones éticas según los principios del Magisterio de la Iglesia», así como a la presencia en los medios de comunicación «para responder al desafío de las sectas».

Apuntó además al válido papel apostólico de los movimientos eclesiales, señalando la necesidad de ayudarles «a mantenerse siempre fieles al Evangelio y a la enseñanza de la Iglesia, también cuando actúan en el campo social y político».

En particular recalcó «que no corresponde a los eclesiásticos encabezar agregaciones sociales o políticas, sino a los laicos maduros y profesionalmente preparados».

«Discípulos y misioneros de Jesucristo para que nuestros pueblos en Él tengan vida»: es el tema que centrará los trabajos, del 13 al 31 de mayo, de la V Conferencia General del Episcopado de América Latina y el Caribe.

El gran encuentro «se propone definir las grandes prioridades y suscitar un renovado impulso a la misión de la Iglesia al servicio de los pueblos latinoamericanos en las circunstancias concretas del inicio de este siglo XXI», explicó el Papa.

Y a sus representantes pontificios, cuyo ministerio es «de comunión eclesial» y de «servicio a la paz y a la concordia en la Iglesia y entre los pueblos», les animó a ser conscientes de la importancia de su misión y a tender incansablemente «a llevarla a cabo con generosa dedicación».